viernes, 31 de octubre de 2008

El monte de las ánimas. (Lectura para la noche de difuntos)


La noche de difuntos me despertó a no sé qué hora el doble de las campanas; su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria.

Intenté dormir de nuevo; ¡Imposible! Una vez aguijoneada, la imaginación es un caballo que se desboca y al que no sirve tirarle de la rienda. Por pasar el rato me decidí a escribirla, como en efecto lo hice.

A las doce la mañana, después de almorzar bien, y con un cigarro en laq boca, no le hará mucho efecto a los lectores de "El Contemporáneo". Yo la oí en el mismo lugar en que acaeció, y la he escrito volviendo algunas veces la cabeza con miedo cuando sentía crujir los cristales de mi balcón, estremecidos por el aire frío de la noche.

Sea de ello lo que quiera, ahí va, como el caballo de copas.




I

-Atad los perros; haced la señal con las trompas para que se reúnan los cazadores, y demos la vuelta a la ciudad. La noche se acerca, es día de Todos los Santos y estamos en el Monte de las Ánimas.

-¡Tan pronto!

-A ser otro día, no dejara yo de concluir con ese rebaño de lobos que las nieves del Moncayo han arrojado de sus madrigueras; pero hoy es imposible. Dentro de poco sonará la oración en los Templarios, y las ánimas de los difuntos comenzarán a tañer su campana en la capilla del monte.

-¡En esa capilla ruinosa! ¡Bah! ¿Quieres asustarme?

-No, hermosa prima; tú ignoras cuanto sucede en este país, porque aún no hace un año que has venido a él desde muy lejos. Refrena tu yegua, yo también pondré la mía al paso, y mientras dure el camino te contaré esa historia.

Los pajes se reunieron en alegres y bulliciosos grupos; los condes de Borges y de Alcudiel montaron en sus magníficos caballos, y todos juntos siguieron a sus hijos Beatriz y Alonso, que precedían la comitiva a bastante distancia.

Mientras duraba el camino, Alonso narró en estos términos la prometida historia:

-Ese monte que hoy llaman de las Ánimas, pertenecía a los Templarios, cuyo convento ves allí, a la margen del río. Los Templarios eran guerreros y religiosos a la vez. Conquistada Soria a los árabes, el rey los hizo venir de lejanas tierras para defender la ciudad por la parte del puente, haciendo en ello notable agravio a sus nobles de Castilla; que así hubieran solos sabido defenderla como solos la conquistaron.

Entre los caballeros de la nueva y poderosa Orden y los hidalgos de la ciudad fermentó por algunos años, y estalló al fin, un odio profundo. Los primeros tenían acotado ese monte, donde reservaban caza abundante para satisfacer sus necesidades y contribuir a sus placeres; los segundos determinaron organizar una gran batida en el coto, a pesar de las severas prohibiciones de los clérigos con espuelas, como llamaban a sus enemigos.

Cundió la voz del reto, y nada fue parte a detener a los unos en su manía de cazar y a los otros en su empeño de estorbarlo. La proyectada expedición se llevó a cabo. No se acordaron de ella las fieras; antes la tendrían presente tantas madres como arrastraron sendos lutos por sus hijos. Aquello no fue una cacería, fue una batalla espantosa: el monte quedó sembrado de cadáveres, los lobos a quienes se quiso exterminar tuvieron un sangriento festín. Por último, intervino la autoridad del rey: el monte, maldita ocasión de tantas desgracias, se declaró abandonado, y la capilla de los religiosos, situada en el mismo monte y en cuyo atrio se enterraron juntos amigos y enemigos, comenzó a arruinarse.

Desde entonces dicen que cuando llega la noche de difuntos se oye doblar sola la campana de la capilla, y que las ánimas de los muertos, envueltas en jirones de sus sudarios, corren como en una cacería fantástica por entre las breñas y los zarzales. Los ciervos braman espantados, los lobos aúllan, las culebras dan horrorosos silbidos, y al otro día se han visto impresas en la nieve las huellas de los descarnados pies de los esqueletos. Por eso en Soria le llamamos el Monte de las Ánimas, y por eso he querido salir de él antes que cierre la noche.

La relación de Alonso concluyó justamente cuando los dos jóvenes llegaban al extremo del puente que da paso a la ciudad por aquel lado. Allí esperaron al resto de la comitiva, la cual, después de incorporárseles los dos jinetes, se perdió por entre las estrechas y oscuras calles de Soria.


II

Los servidores acababan de levantar los manteles; la alta chimenea gótica del palacio de los condes de Alcudiel despedía un vivo resplandor iluminando algunos grupos de damas y caballeros que alrededor de la lumbre conversaban familiarmente, y el viento azotaba los emplomados vidrios de las ojivas del salón.

Solas dos personas parecían ajenas a la conversación general: Beatriz y Alonso: Beatriz seguía con los ojos, absorta en un vago pensamiento, los caprichos de la llama. Alonso miraba el reflejo de la hoguera chispear en las azules pupilas de Beatriz.

Ambos guardaban hacía rato un profundo silencio.

Las dueñas referían, a propósito de la noche de difuntos, cuentos tenebrosos en que los espectros y los aparecidos representaban el principal papel; y las campanas de las iglesias de Soria doblaban a lo lejos con un tañido monótono y triste.

-Hermosa prima -exclamó al fin Alonso rompiendo el largo silencio en que se encontraban-; pronto vamos a separarnos tal vez para siempre; las áridas llanuras de Castilla, sus costumbres toscas y guerreras, sus hábitos sencillos y patriarcales sé que no te gustan; te he oído suspirar varias veces, acaso por algún galán de tu lejano señorío.

Beatriz hizo un gesto de fría indiferencia; todo un carácter de mujer se reveló en aquella desdeñosa contracción de sus delgados labios.

-Tal vez por la pompa de la corte francesa; donde hasta aquí has vivido -se apresuró a añadir el joven-. De un modo o de otro, presiento que no tardaré en perderte… Al separarnos, quisiera que llevases una memoria mía… ¿Te acuerdas cuando fuimos al templo a dar gracias a Dios por haberte devuelto la salud que viniste a buscar a esta tierra? El joyel que sujetaba la pluma de mi gorra cautivó tu atención. ¡Qué hermoso estaría sujetando un velo sobre tu oscura cabellera! Ya ha prendido el de una desposada; mi padre se lo regaló a la que me dio el ser, y ella lo llevó al altar… ¿Lo quieres?

-No sé en el tuyo -contestó la hermosa-, pero en mi país una prenda recibida compromete una voluntad. Sólo en un día de ceremonia debe aceptarse un presente de manos de un deudo… que aún puede ir a Roma sin volver con las manos vacías.

El acento helado con que Beatriz pronunció estas palabras turbó un momento al joven, que después de serenarse dijo con tristeza:

-Lo sé prima; pero hoy se celebran Todos los Santos, y el tuyo ante todos; hoy es día de ceremonias y presentes. ¿Quieres aceptar el mío?

Beatriz se mordió ligeramente los labios y extendió la mano para tomar la joya, sin añadir una palabra.

Los dos jóvenes volvieron a quedarse en silencio, y volviose a oír la cascada voz de las viejas que hablaban de brujas y de trasgos y el zumbido del aire que hacía crujir los vidrios de las ojivas, y el triste monótono doblar de las campanas.

Al cabo de algunos minutos, el interrumpido diálogo tornó a anudarse de este modo:

-Y antes de que concluya el día de Todos los Santos, en que así como el tuyo se celebra el mío, y puedes, sin atar tu voluntad, dejarme un recuerdo, ¿no lo harás? -dijo él clavando una mirada en la de su prima, que brilló como un relámpago, iluminada por un pensamiento diabólico.

-¿Por qué no? -exclamó ésta llevándose la mano al hombro derecho como para buscar alguna cosa entre las pliegues de su ancha manga de terciopelo bordado de oro… Después, con una infantil expresión de sentimiento, añadió:

-¿Te acuerdas de la banda azul que llevé hoy a la cacería, y que por no sé qué emblema de su color me dijiste que era la divisa de tu alma?

-Sí.

-Pues… ¡se ha perdido! Se ha perdido, y pensaba dejártela como un recuerdo.

-¡Se ha perdido!, ¿y dónde? -preguntó Alonso incorporándose de su asiento y con una indescriptible expresión de temor y esperanza.

-No sé…. en el monte acaso.

-¡En el Monte de las Ánimas -murmuró palideciendo y dejándose caer sobre el sitial-; en el Monte de las Ánimas!

Luego prosiguió con voz entrecortada y sorda:

-Tú lo sabes, porque lo habrás oído mil veces; en la ciudad, en toda Castilla, me llaman el rey de los cazadores. No habiendo aún podido probar mis fuerzas en los combates, como mis ascendentes, he llevado a esta diversión, imagen de la guerra, todos los bríos de mi juventud, todo el ardor, hereditario en mi raza. La alfombra que pisan tus pies son despojos de fieras que he muerto por mi mano. Yo conozco sus guaridas y sus costumbres; y he combatido con ellas de día y de noche, a pie y a caballo, solo y en batida, y nadie dirá que me ha visto huir del peligro en ninguna ocasión. Otra noche volaría por esa banda, y volaría gozoso como a una fiesta; y, sin embargo, esta noche… esta noche. ¿A qué ocultártelo?, tengo miedo. ¿Oyes? Las campanas doblan, la oración ha sonado en San Juan del Duero, las ánimas del monte comenzarán ahora a levantar sus amarillentos cráneos de entre las malezas que cubren sus fosas… ¡las ánimas!, cuya sola vista puede helar de horror la sangre del más valiente, tornar sus cabellos blancos o arrebatarle en el torbellino de su fantástica carrera como una hoja que arrastra el viento sin que se sepa adónde.

Mientras el joven hablaba, una sonrisa imperceptible se dibujó en los labios de Beatriz, que cuando hubo concluido exclamó con un tono indiferente y mientras atizaba el fuego del hogar, donde saltaba y crujía la leña, arrojando chispas de mil colores:

-¡Oh! Eso de ningún modo. ¡Qué locura! ¡Ir ahora al monte por semejante friolera! ¡Una noche tan oscura, noche de difuntos, y cuajado el camino de lobos!

Al decir esta última frase, la recargó de un modo tan especial, que Alonso no pudo menos de comprender toda su amarga ironía, movido como por un resorte se puso de pie, se pasó la mano por la frente, como para arrancarse el miedo que estaba en su cabeza y no en su corazón, y con voz firme exclamó, dirigiéndose a la hermosa, que estaba aún inclinada sobre el hogar entreteniéndose en revolver el fuego:

-Adiós Beatriz, adiós… Hasta pronto.

-¡Alonso! ¡Alonso! -dijo ésta, volviéndose con rapidez; pero cuando quiso o aparentó querer detenerle, el joven había desaparecido.

A los pocos minutos se oyó el rumor de un caballo que se alejaba al galope. La hermosa, con una radiante expresión de orgullo satisfecho que coloreó sus mejillas, prestó atento oído a aquel rumor que se debilitaba, que se perdía, que se desvaneció por último.

Las viejas, en tanto, continuaban en sus cuentos de ánimas aparecidas; el aire zumbaba en los vidrios del balcón y las campanas de la ciudad doblaban a lo lejos.


III

Había pasado una hora, dos, tres; la media noche estaba a punto de sonar, y Beatriz se retiró a su oratorio. Alonso no volvía, no volvía, cuando en menos de una hora pudiera haberlo hecho.

-¡Habrá tenido miedo! -exclamó la joven cerrando su libro de oraciones y encaminándose a su lecho, después de haber intentado inútilmente murmurar algunos de los rezos que la iglesia consagra en el día de difuntos a los que ya no existen.

Después de haber apagado la lámpara y cruzado las dobles cortinas de seda, se durmió; se durmió con un sueño inquieto, ligero, nervioso.

Las doce sonaron en el reloj del Postigo. Beatriz oyó entre sueños las vibraciones de la campana, lentas, sordas, tristísimas, y entreabrió los ojos. Creía haber oído a par de ellas pronunciar su nombre; pero lejos, muy lejos, y por una voz ahogada y doliente. El viento gemía en los vidrios de la ventana.

-Será el viento -dijo; y poniéndose la mano sobre el corazón, procuró tranquilizarse. Pero su corazón latía cada vez con más violencia. Las puertas de alerce del oratorio habían crujido sobre sus goznes, con un chirrido agudo prolongado y estridente.

Primero unas y luego las otras más cercanas, todas las puertas que daban paso a su habitación iban sonando por su orden, éstas con un ruido sordo y grave, aquéllas con un lamento largo y crispador. Después silencio, un silencio lleno de rumores extraños, el silencio de la media noche, con un murmullo monótono de agua distante; lejanos ladridos de perros, voces confusas, palabras ininteligibles; ecos de pasos que van y vienen, crujir de ropas que se arrastran, suspiros que se ahogan, respiraciones fatigosas que casi se sienten, estremecimientos involuntarios que anuncian la presencia de algo que no se ve y cuya aproximación se nota no obstante en la oscuridad.

Beatriz, inmóvil, temblorosa, adelantó la cabeza fuera de las cortinillas y escuchó un momento. Oía mil ruidos diversos; se pasaba la mano por la frente, tornaba a escuchar: nada, silencio.

Veía, con esa fosforescencia de la pupila en las crisis nerviosas, como bultos que se movían en todas direcciones; y cuando dilatándolas las fijaba en un punto, nada, oscuridad, las sombras impenetrables.

-¡Bah! -exclamó, volviendo a recostar su hermosa cabeza sobre la almohada de raso azul del lecho-; ¿soy yo tan miedosa como esas pobres gentes, cuyo corazón palpita de terror bajo una armadura, al oír una conseja de aparecidos?

Y cerrando los ojos intentó dormir…; pero en vano había hecho un esfuerzo sobre sí misma. Pronto volvió a incorporarse más pálida, más inquieta, más aterrada. Ya no era una ilusión: las colgaduras de brocado de la puerta habían rozado al separarse, y unas pisadas lentas sonaban sobre la alfombra; el rumor de aquellas pisadas era sordo, casi imperceptible, pero continuado, y a su compás se oía crujir una cosa como madera o hueso. Y se acercaban, se acercaban, y se movió el reclinatorio que estaba a la orilla de su lecho. Beatriz lanzó un grito agudo, y arrebujándose en la ropa que la cubría, escondió la cabeza y contuvo el aliento.

El aire azotaba los vidrios del balcón; el agua de la fuente lejana caía y caía con un rumor eterno y monótono; los ladridos de los perros se dilataban en las ráfagas del aire, y las campanas de la ciudad de Soria, unas cerca, otras distantes, doblan tristemente por las ánimas de los difuntos.

Así pasó una hora, dos, la noche, un siglo, porque la noche aquella pareció eterna a Beatriz. Al fin despuntó la aurora: vuelta de su temor, entreabrió los ojos a los primeros rayos de la luz. Después de una noche de insomnio y de terrores, ¡es tan hermosa la luz clara y blanca del día! Separó las cortinas de seda del lecho, y ya se disponía a reírse de sus temores pasados, cuando de repente un sudor frío cubrió su cuerpo, sus ojos se desencajaron y una palidez mortal descoloró sus mejillas: sobre el reclinatorio había visto sangrienta y desgarrada la banda azul que perdiera en el monte, la banda azul que fue a buscar Alonso.

Cuando sus servidores llegaron despavoridos a noticiarle la muerte del primogénito de Alcudiel, que a la mañana había aparecido devorado por los lobos entre las malezas del Monte de las Ánimas, la encontraron inmóvil, crispada, asida con ambas manos a una de las columnas de ébano del lecho, desencajados los ojos, entreabierta la boca; blancos los labios, rígidos los miembros, muerta; ¡muerta de horror!


IV

Dicen que después de acaecido este suceso, un cazador extraviado que pasó la noche de difuntos sin poder salir del Monte de las Ánimas, y que al otro día, antes de morir, pudo contar lo que viera, refirió cosas horribles. Entre otras, asegura que vio a los esqueletos de los antiguos templarios y de los nobles de Soria enterrados en el atrio de la capilla levantarse al punto de la oración con un estrépito horrible, y, caballeros sobre osamentas de corceles, perseguir como a una fiera a una mujer hermosa, pálida y desmelenada, que con los pies desnudos y sangrientos, y arrojando gritos de horror, daba vueltas alrededor de la tumba de Alonso.



Gustavo Adolfo Bécquer. 1861

Texto obtenido en mornatur.wordpress.com
Y la foto de http://brookei.sekano.org

jueves, 30 de octubre de 2008

Porqué / porque / por qué / por que

El post fue meneado. Siempre quedan allí jugosos comentarios.

-------
Cuatro maneras diferentes de escribirlo; cuatro significados diferentes.

En realidad es fácil. Sólo hay que prestar un poco de atención.


Lo dice la
RAE en su apartado de consultas lingüísticas, de visita obligada para resolver estas cuestiones de base.

Si lo enlazo aquí es porque el enlace directo a la RAE es, como decir...., complejo de encontrar y de acceso confuso. Que nadie se me enfade.


------------------

Porqué / porque / por qué /
por que

a) porqué

Es un sustantivo masculino que equivale a causa, motivo, razón, y se escribe con tilde por ser palabra aguda terminada en vocal. Puesto que se trata de un sustantivo, se usa normalmente precedido de artículo u otro determinante:

No comprendo el porqué de tu actitud [= la razón de tu actitud].
Todo tiene su porqué [= su causa o su motivo].

Como otros sustantivos, tiene plural:

Hay que averiguar los porqués de este cambio de actitud.

b) por qué

Se trata de la secuencia formada por la preposición por y el interrogativo o exclamativo qué (palabra tónica que se escribe con tilde diacrítica para distinguirla del relativo y de la conjunción que). Introduce oraciones interrogativas y exclamativas directas e indirectas:

¿Por qué no viniste ayer a la fiesta?
No comprendo por qué te pones así.

¡Por qué calles más bonitas pasamos!

Obsérvese que, a diferencia del sustantivo porqué, la secuencia por qué no puede sustituirse por términos como razón, causa o motivo.

c) porque

Se trata de una conjunción átona, razón por la que se escribe sin tilde. Puede usarse con dos valores:

  • Como conjunción causal, para introducir oraciones subordinadas que expresan causa, caso en que puede sustituirse por locuciones de valor asimismo causal como puesto que o ya que:

No fui a la fiesta porque no tenía ganas [= ya que no tenía ganas].
La ocupación no es total, porque quedan todavía plazas libres [= puesto que quedan todavía plazas libres].

También se emplea como encabezamiento de las respuestas a las preguntas introducidas por la secuencia por qué:

—¿Por qué no viniste? —Porque no tenía ganas.

Cuando tiene sentido causal, es incorrecta su escritura en dos palabras.

  • Como conjunción final, seguida de un verbo en subjuntivo, con sentido equivalente a para que:

Hice cuanto pude porque no terminara así [= para que no terminara así].

En este caso, se admite también la grafía en dos palabras (pero se prefiere la escritura en una sola):

Hice cuanto pude por que no terminara así.

d) por que

Puede tratarse de una de las siguientes secuencias:

  • La preposición por + el pronombre relativo que. En este caso es más corriente usar el relativo con artículo antepuesto (el que, la que, etc.):

Este es el motivo por (el) que te llamé.
Los premios por (los) que competían no resultaban muy atractivos.
No sabemos la verdadera razón por (la) que dijo eso.

  • La preposición por + la conjunción subordinante que. Esta secuencia aparece en el caso de verbos, sustantivos o adjetivos que rigen un complemento introducido por la preposición por y llevan además una oración subordinada introducida por la conjunción que:

Al final optaron por que no se presentase.
Están ansiosos por que empecemos a trabajar en el proyecto.
Nos confesó su preocupación por que los niños pudieran enfermar.

[Véase el Diccionario panhispánico de dudas, s/v porque y porqué].

----------------------------------------

Fuente original.

martes, 28 de octubre de 2008

Las sílabas del futuro: una meditación sobre la literatura del s. XXI























La Fundación Caballero Bonald reflexionará en su X Congreso, que se celebrará del 29 al 31 de octubre en los Museos de la Atalaya de Jerez de la Frontera, sobre los «derroteros» que guían la literatura actual, marcada por las nuevas aplicaciones tecnológicas que «dictan» los cambios tanto en la comunicación como en la expresión, lo que hace «inevitable» una adaptación de la literatura del siglo XXI.

En un comunicado, la fundación explicó que poetas, profesores, escritores veteranos y noveles, además de editores y representantes de las nuevas tecnologías aplicadas a la literatura, conforman el cartel de los participantes que desgranarán los aspectos «más importantes a considerar en este camino que se pavimenta cara al futuro y marca la estela y la pauta de la futura literatura».


fuente: Diario de Jerez

En la web de la Fundación Caballero Bonald

--------------------------------
Las sílabas del futuro

Escribir, como leer, supone elegir. La escritura provoca un campo de decisiones. Optar por un tiempo verbal, un adjetivo o una forma sintáctica, implica una intervención en la realidad y una toma de postura. La Historia tiene argumentos, es todavía un relato que necesita pensar e imaginar los pasos siguientes, el sentido de los próximos capítulos o de las estrofas que faltan por componer. Contar historias y contar sílabas, desde la propia autonomía del arte, resulta inseparable de una imaginación del futuro. Se trata de calcular, de optar, de decidirse tal vez por la ruptura y la utopía, o por el respeto de las tradiciones, o por caminos intermedios que busquen senderos fronterizos. Mientras escribimos, trazamos mapas que dependen de la defensa ecológica del presente, las identidades que añoran un pasado original y la fe en las consignas que producen el porvenir. Por eso merece la pena detenerse a meditar sobre las sílabas del futuro, sobre los caminos de la literatura y de la Historia.


El sentido de este encuentro es la valoración de los retos y las circunstancias de la literatura actual. Ocupan un lugar destacado los jóvenes escritores y la toma de conciencia de los cambios tecnológicos y culturales que definen la realidad. En la España posterior a la Dictadura, una vez cerrada la incorporación del país a la modernidad política y económica, siguen abiertas muchas interrogaciones, demandas de futuro con las que comprometerse, y, sobre todo, sigue abierto el compromiso de los escritores con la calidad de una literatura rigurosa. El vigor de la narrativa y de la poesía española de hoy queda demostrado en los libros de los escritores invitados. Vamos a preguntarnos, junto a ellos, sobre el sentido de sus intereses.


Como las sílabas del futuro son una apuesta colectiva, que se debate entre todos, algunos nombres mayores de nuestra cultura (profesores, críticos y escritores), han sido invitados también a este encuentro, para que el diálogo abra diversas perspectivas. Se escribe siempre en soledad, pero en una soledad habitada, y los textos son un espacio público en el que dialogan las conciencias del lector y del autor. Si conseguimos escribir páginas respetables, conseguiremos que el futuro sea un espacio público, un conjunto de sílabas bien contadas, unos capítulos capaces de formar un argumento habitado con dignidad.

Luis García Montero

(texto extraido de la presención del congreso en la web de la Fundación Caballero Bonald)

viernes, 24 de octubre de 2008

Algunas cosas que (quizá) no sabes de la Maratón

¿Una Maratón o un Maratón?
Dice el RAE que es palabra de género masculino.
Así que deberían añadírsele siempre complementos de ese género. No obstante solemos referirnos a UN maratón, cuando hablamos de un evento de resistencia, de larga duración: un maratón de baile, un maratón para recaudar fondos…
En atletismo hatualmente se hace referencia a esta prueba en femenino, como UNA maratón, o La maratón de… quizá por tratarse de una carrera (palabra femenina).

Es una ingeniosa forma de diferenciar ambos tipos de eventos, unos más mediatizados que otros.


El Nombre.
A estas alturas ya todo el mundo conoce la historia del soldado que fue a Atenas a comunicar la victoria sobre los persas en la batalla de Maratón.




















 
Así que, en honor de tan magna proeza, se incluyó una prueba con el nombre de maratón en los primeros juegos olímpicos de la era moderna, de 1896, celebrados en Atenas, y que pretendieron recuperar, de la mano de Pierre de Coubertin, el espíritu romántico y épico de las gestas deportivas y sus bondades.
Como no podía ser de otra manera, en los JJOO de Atenas 2004, la prueba de maratón se desarrolló intentando seguir el recorrido original.

El protagonista: Filípides.
El verdadero mérito de este ciudadano no fue el de ir de Maratón a Atenas a comunicar la victoria sobre los persas, sino que previamente había recorrido los 240 km que separan Atenas de Esparta para pedir ayuda a los espartanos.
Como quiera que éstos no se la brindaron, tuvo que volverse.
Herodoto narra la historia. Es interesante la lectura de esta entrada porque explica bien el problema de la historicidad del personaje.

La distancia: 42,195.

La distancia original era inferior. La que actualmente se considera oficial es, en realidad, la distancia que separa el Palacio de Windsor y el estadio Olímpico de los JJ.OO. de Londres de 1908.
Se trataba de que el entonces principe de Gales (Jorge V) pudiera ver la salidad desde el bacón de su residencia.
Me pregunto cuántos maratonianos se han acordado de la entoces reina de inglaterra cuando, pasando por el km 35 –que como veremos es crucial- podrían ya haber terminado la carrera.


¿Récord mundial o mejor marca mundial?
Normalmente se denomina "récord del mundo" a la mejor marca jamás realizada en determinada disciplina.
Esta denominación tiene sentido en pruebas que se celebran siempre en circuitos homologados (pistas, piscinas...), con herramientas idénticas y en condiciones iguales (dentro de unos parámetros “legales”: altitud o velocidad del viento, por ejemplo, son dos factores que pueden alterar e invalidar una marca).

 
En el caso de una maratón, aunque la distancia es siempre la misma y se homologa cada recorrido, los circuitos urbanos por los que discurre son siempre diferentes -desnivel (normalmente en contra, porque demasiado desnivel a favor impide la hologación de la marca conseguida), tipo de asfalto, si es más o menos virado, viento..- así que se habla de mejor marca mundial, porque no es posible reproducir exactamente las condiciones de la pista en cada prueba.


La importancia de la marca.

En todas las disciplinas en el que se compite directamente contra el rival hay que tener en cuenta que lo importante es llegar antes que los demás,
al contrario de lo que ocurre en tiro, en lanzamientos o saltos… en los que cada uno debe intentar "llegar lo más lejos" que le sea posible porque no sabe qué va a ser capaz de hacer su contrincante (hablamos de deporte de élite, no aficionado, donde las motivaciones y objetivos son con frecuencia diferentes e incluso opuestos).
Si lo importante es llegar el primero, lo ideal es hacerlo con el mínimo esfuerzo, así que no es de extrañar que los atletas no se expriman al 100% si la victoria está asegurada.
Hay que tener en cuenta que la vida del maratoniano es breve. El entranamiento es muy exigente y no se pueden correr más de 2 ó 3 (como mucho) maratones al año.
Esta es la razón por la que muchos atletas se retiran a mitad de carrera; si no es tu día, reserva fuerzas para la próxima ocasión.

Obviamente ésto sólo aplica al ganador, que es del único del que se puede dudar de si podría haber corrido más. El resto, a buen seguro han dado lo máximo de sí mismos, al menos hasta que han podido.


¿Pueden las mujeres correr una Maratón?
Pues hasta los JJ.OO. de Los Ángeles 1984, se conoce que el COI pensaba que no, pues no es hasta esa fecha en la que se incluye la maratón fenenina en el calendario oficial.

Antes de ese momento ya había muchas mujeres que habían corrido maratones, pero da idea de la aceptación “oficial” que tenía el asunto.
La polémica estaba servida porque algunos “expertos” y médicos aseguraban que el cuerpo de la mujer no estaba preparado para una prueba tan dura.

 
La primera campeona olímpica fue Joan Benoit, con una excelente marca de 2h 24:52, tiempo que aun hoy le aseguraría las primeras posiciones en casi cualquier maratón de las que se celebran en el mundo. (sin ir más lejos, ese tiempo le habría servido para ser campeona olímpica en Pekin 2008).

Evolución de la mejor marca. ¿A qué ritmo se corre?

La evolución de la mejor marca mundial nos muestra cómo han cambiado las cosas es apenas 100 años, de la mano de la mejora del entrenamiento, la alimentación y el profesionalismo:


Ránking masculino

y ránking fenenino

El primer record olímpico masculino lo estableció Spiridon Louis el 10/04/1896 en los primeros JJOO de la era moderna, celebrados en Atenas. La marca, 2:58:50, hoy en día está al alcance de muchos atletas amateurs o populares, no sin dedicacióin y esfuerzo, desde luego.

La primera campeona olímpica fue Joan Benoit, con una excelente marca de 2h 24:52, aunque en este enlace tenéis una excelente recopilación de la evolución de la marca femenina de maratón.


La actual mejor marca mundial masculina está en poder de Haile Gebrselassie, con 2:03:59, conseguida en Berlin el 28 de septiembre de 2008;






















 (Edit: a día de hoy -abril de 2013- la mejor marca masculina está en poder del keniata Patrick Makau en 2h03:38 )



Y la femenina es de 2:15:25, conseguida por Paula Radcliffe, en Londres el 13 de abril de 2003.

Se trata de dos marcas verdaderamente notables, teniendo en cuenta que sus seguidores en el ranking se encuentran a 1 y 3 minutos respectivamente.


¿Qué significan esas marcas? Veamos.


Tomando como refencia el caso masculino, correr 42,195 km en 2:03:59, supone hacer cada kilómetro en menos de 3 minutos (barrera psicológica que se creia infranqueable).
El primero en romper esa barrera fue el brasileño Ronaldo Da Costa el 20 de septiembre de 1998, con 2:06:05, a 2:59 el km.
Gebrselassi estableció su marca corriendo a 2:55 el km.

A qué equivale ese tiempo? 

Pues a correr a más de 20 kilometros por hora. ¿Les parece poco? Les propongo un reto: 3 minutos el kilómetro supone hacer cada 100 metros en 18 segundos. Prueben a correr esa distancia en 18 segundos; lo que para cualquiera sería un sprint de velocidad es el ritmo que los maratonianos mantienen durante los siguientes 420 hectómetros. 
 
Para un atleta popular bien entrenado ese ritmo es prácticamente imposible de mantener más de un kilómetro. ¿A que en la tele parece que van “parados”?

El caso fenenino no es menos impresionante si entendemos las lógicas deferencias fisiológicas en varón y mujer.


“El muro”.

El nombre es bastante explícito.
Hay un momento en el transcurso de la carrera en el que se traspasa el umbral de la resistencia, del entrenamiento… y se entra en el terreno de lo desconocido, terreno en el que ni el mismo atleta sabe qué va a pasar o cómo va a responder su cuerpo.

 
Suele manifestarse a partir del kilómetro 30 y el 35. Es ese momento en el que se deciden la mayoría de las maratones. El atleta que es capaz de sobreponerse a ese momento “delicado”, o le afecta en menor medida, es el que va descolgando a todos sus rivales, que ya no pueden mantener el ritmo.

Es la obsesión de todo maratoniano.


Cuando corres tu primera maratón, en el km 30 piensas que la carrera ya está terminada. Cuado corres la segunda, sabes que la carrera empieza de verdad en el km 30.

Desarrollo de una prueba.

Si la carrera no está demasiado masificada (la mayoría de ellas) se da una única salida. A los atletas “con opciones” se le reserva un espacio prioritario en primera fila de salida para que no les estorben los populares ansiosos de salir en la foto.


Normalmente la organización prevé la utilización de un chip informático, que se coloca en una zapatilla, que va dando lecturas conforme el atleta pasa por determinados puntos de control. Ese chip sirve para controlar que cada atleta pasa por todos los puntos de control, pero también, y sobre todo, para que cada atleta controle su popio tiempo “neto”.



Hay que considerar que, en una salida con unos 1000 atletas, desde que suena el pistoletazo hasta que terminan de pasar todos por el arco de salida puede pasar un minuto. Ese tiempo hay que descontarlo al tiempo oficial. 

En la salida de una maratón multitudinaria (Londres, Nueva York…) con más de 20000 atletas, el lapso puede llegar a ser de media hora o incluso más.

Ese chip, de paso, te permite ver tus tiempos parciales al paso por los diferentes puntos de control, con lo que puedes ver tu evolución durante la carrera. Aunque casi todo el mundo lleva su propio pulsómetro y cronómetro para ir controlándose durante la carrera.


En las maratones más populares suelen realizarse dos salidas: una para atletas de élite (que hayan acreditado una marca mínima con anterioridad) y otra para populares, que tambien se organiza en función de la marca acreditada: mejor marca, más adelante en la salida. 


Este tipo de salidas “dobles” es lo que hace posible el reciente caso en el que la atleta que realizó el mejor tiempo en una carrera no fue la ganadora.En los comentarios de este meneo se dan algunas pistas para su explicación. Cada cinco kilómetros hay puestos de avituallamiento: agua, bebidas isotónicas, incluso fruta o algún alimento energético.
A los "élite" se les permite incluso tener sus propios bidones con su propia bebida.


Intercalados entre estos puestos de bebidas suele haber también puestos de esponjas húmedas para refrescar.
Una vez en meta hay otro avituallamiento, mucho más completo, a disposición de los atletas, para recuperar fuerzas cuanto antes: bebidas de todo tipo, frías y calientes, caldo, cacao, té... fruta, yogur, frutos secos, barritas energéticas, galletas…

Abebe Bikila en Roma 1960

También suele haber fisioterapeutas voluntarios dispuestos a repartir masajes a diestro y siniestro.

Participar en una maratón como atleta popular suele conllevar el pago de una (asequible) inscripción para ayudar a sufragar los gastos organizativos.
 
Nombres popios.
La historia de la maratón está plagada de grandes nombres y de hazañas memorables. Nombres como Spiridon Louis, Dorando Pietri, Emil Zatopek, Abebe Bikila, Gelindo Bordin; más recientemente Khannuochi, Gebrselassi, Paul Tergat... Abel Antón, Martín Fiz, Julio Rey, Chema Martínez…;

o Joan Beanoit, Gabrielle Andersen-Scheiss...,
.

.
Catherine Ndereba, Paola Radcliffe; Ana Isabel Alonso, Maria Abel, Rocío Ríos, Luisa Larraga...

Todos ellos han simbolizado lo mejor del espíritu de superación de los valores del deporte.
Sombras.Pero también ha habido algunos sonoros fiascos relacionados con este mundo, como el "ganador" de la maratón de San Luis 1904;

O la estafa histórica de la maratón de Boston de 1980;

O el artículo "los recórds del mundo según las matemáticas", del 23 de diciembre de 2006 que afirmaba que el entonces “récord de Paul Tergat (2h 04:55) se podrá rebajar sólo en 49 segundos”.
El 28 de septiembre de 2008 Haile Gebrselassie estableció la mejor marca en 2h03:59.
Así que ya ven...


¿Te animas a correr una?

Aquí os dejamos un calendario de las maratones que se celebran en España con sus enlaces web y un enlace imprescindible para conocer el calendario de carreras populares.
Hemos dudado si poner enlaces a planes de entrenamiento o las web de las maratones que se celebran por el mundo, algunas en lugares realmente interesantes.
Pero creemos que, si realmente queires correr una, debes consultar con un club de atletismo o con un entrenador o corredor experimenteado para que te asesoren y aconsejen adecuadamente.

Todo esto que os hemos contado no son más que minucias comparadas con la sensación de acabar una maratón. Suerte.


Bibliografía.

Filípides existe, lectura recomendada;
http://es.wikipedia.org/wiki/Maratón
http://www.maraton.es/

http://es.wikipedia.org/wiki/Filípides

http://www.sedefir.gov.do/juegos_olimpicos05.htm http://www.historiadelatletismo.net/historia-maraton/
http://www.iaaf.org/statistics/records/inout=O/index.html

http://www.olympic.org

http://www.taringa.net/posts/videos/1468629/Momentos-historicos-de-los-Juegos-Olimpicos-(fotos-y-videos).html

http://www.club42195.net/

http://www.efdeportes.com/efd53/maraton.htm

.

"Las mulillas no son doctores..."

San Fermín, hace unos años.
La televisión local entrevista al responsable del tiro de mulillas, encargadas de arrastrar los toros una vez estoquedos y abatidos. Por lo visto, este tiro de mulillas se cambia cada año y al comienzo de las fiestas hacen un recorrido simbólico por la ciudad hasta la plaza.

El responsable, muy digno, comenta que, al principio, hay que enseñarles el camino pero que luego se lo aprenden en seguida y ya no hace falta: "Claro... es que las mulillas no son doctores..." explica.

Por esas mismas fechas, apareció en el periódico esta fotografía. Feria taurina de Vitoria. Las mulillas, que tampoco debían ser doctores, hacen un "plante". Pero a los toros hay que arrastarlos igual....
.
























.
Buen fin de semana

miércoles, 22 de octubre de 2008

París
































...No es una postal; tampoco es una carta; es lo que estoy viendo en este momento: el Sena.

Hoy todo era gris.

... esto es todo arte, luces y color. Andamos y andamos... París está a nuestros pies. No paramos de soñar y hacer proyectos...

Querías que te regalara un cuadro.
Esto es un cuadro-recuerdo de ti, junto al Sena.

martes, 21 de octubre de 2008

La aritmética de Nueva York

Hace un tiempo os invitamos a dar un paseo virtual por Nueva York, por si no teníais ocasión de ir físicamente.

Si, por suerte, vais a ir en persona a Nueva York, aquí tenéis unos consejos prácticos sobre cómo localizar una dirección en Manhattan si no sabéis muy bien entre qué avenidas o calles está.

Hay una sencilla aritmética que lo rige. Orientarse en Manhattan es fácil. Pero es una isla muy grande. No os dejéis engañar por esa aparente facilidad. No todo está tan cerca como parece.


----------------
Localizar una dirección en una avenida en Manhattan, sin saber cuál es la calle que cruza, es muy sencillo. Simplemente toma el último número, divide por 2 y añade o resta tal como se explica más abajo (ver tabla en inglés).





























El número resultante es el más cercano a la calle que cruza.
Esta clave se aplica a todo el mapa con la excepción de Broadway más abajo de la calle 8.



Para localizar una dirección en las calles que cruzan la ciudad y encontrar las avenidas entre las que se encuentran, sigue esta clave (ver tabla en inglés):

























Las calles pares, generalmente, van hacia el este y la impares hacia el oeste.
Los números impares se encuentran en el lado norte y los pares en el lado sur.
------------------

Y de postre, el mapa completo (ojo, pesa un poco, ten paciencia).

Sé que no les gusta que hagamos estas cosas, por aquello de que pierden ventas, pero únicamente está escaneado y subido a internet con fines infomativos y didácticos.














































pincha la imagen para verla en grande (ten paciencia, pesa un poco)

Espero que difrutéis de esta ciudad tanto como merecéis.

-------------------
Créditos de los mapas y de la explicación:
Edita: www.vandam.com
StreetSmart
New York City

sábado, 18 de octubre de 2008

¿Te apetece un café?

Estos estupendos cafés se sirven en algunos locales de Vancouver, Canadá.

Como me los ha mandado XTina por email en un powepoint, y desconozco cuál es la fuente original, he investigado un poco y he encontrado alguna información sobre esos lugares.

Los lugares donde sirven estas maravillas, creo que, son:

El Caffe Artigiano,

y el 49th parallel caffee roasters;

foodologist ya las publicó hace algunos meses, y tiene toda la pinta de que las sacó también de un ppt;

Dicho lo cual... ¡que aproveche!
















miércoles, 15 de octubre de 2008

Una carta a Franco (La intrahistoria de la memoria histórica)

Recuperar la memoria histórica es una obligación. No sólo para aprender del pasado o para resarcir a las víctimas de nuestros errores, sino para recuperar el paisaje de nuestra propia historia.

Las grandes gestas, los horrores indescriptibles, las injusticias incalificables, las traiciones perversas, las heroicidades desinteresadas... no son más que los grandes titulares que llenan las páginas y los minutos de los medios de comunicación.

Pero antes que todo eso, o además, está la intrahistoria (como diría Unamuno) sobre la que se sustenta todo lo demás. Todos tenemos una pequeña realidad que añadir al conjunto, y la suma de todas esas pequeñas realidades ayudan a comprender mejor el verdadero alcance y repercusión de los hechos.

Lo que sigue es una historia real. Es una pequeña parte de la intrahistoria familiar, redactada por uno de sus miembros, que afectó y cambió las vidas de todos sus actores, tanto a los protagonistas como a los secundarios, como a los que vinieron después; alguno de ellos quizá nunca supo hasta qué punto su intervención fue trascendental.

------------------------

Una carta a Franco

La guerra civil española atacó muy fuerte a Asturias, que quedó en zona "roja" o republicana; todos los días había bombardeos en el pueblo donde yo vivía, Nava.

Mi padre era capataz agrícola de una granja del estado, granja ganadera y agrícola. Éramos nueve hermanos. Mis padres eran gallegos de Monforte de Lemos pero los hijos nacimos todos en Nava; éramos asturianos.

Como la guerra la ganó Franco, o sea, los "nacionales", todo el pueblo quedó bajo sospecha de que eran rojos, o sea, comunistas. Mi padre no era de ninguna ideología política; sólo era un padre de familia con su trabajo diario. Mi madre era muy religiosa.

Acabada la guerra empiezan a aparecer las envidias y rencores propios del momento y de un pueblo pequeño: claro, había que estar con los ganadores y como mi padre era neutral, no se lo perdonaron ni unos ni otros.

Ocurrió que el ingeniero de la Granja también estuvo metido en el mismo lío y, no sé porqué motivo, tuvo la necesidad, en un momento en que a él también lo denunciaron, de contar con el testimonio de mi padre, que tenía que ir a Oviedo a testificar.

El día antes de esta cita se presentaron en nuestra casa tres hombres con fusiles, de noche (yo tenía siete años pero me acuerdo de aquellos hombres vestidos de oscuro) para decirle que si iba a declarar lo mataban.
Claro, no fue.

También recuerdo que tuvo que huir unos días y anduvo por los montes escondiéndose porque si no lo mataban unos lo matarían los otros: o los vencedores o los vencidos; un caos.

Después de este suceso fue declarado "rojo" y como era funcionario no podían permitir que desempeñase un cargo público o del estado. Por tanto, lo expulsaron del trabajo y se quedó en la calle con nueve hijos.

Al terminar la guerra abrieron en el pueblo un comedor de Auxilio Social para los niños. Mis hermanos y yo acudimos los primeros días como todos los niños del pueblo. Pero un día llegaron unos señores y no nos dejaron entrar porque éramos "hijos de un rojo".

No se resignó a semejantes injusticias y decidió escribir una carta a Franco. En ella explicaba los pormenores del caso. Le ayudó a redactarla el maestro del pueblo, que se llamaba D. Benjamín. Pedía que investigaran lo ocurrido con el fin de corregir semejante injusticia.

Él me contó que cuando echó la carta pensó que no la iba a leer nadie. ¿Quién iba a molestarse en leer aquella carta de un pobre hombre, escrita a mano y seguramente mal redactada?

A patir de entonces mi padre se buscó la vida como pudo: arrendó unas tierras que cultivaba; fabricaba zuecos (era muy mañoso), teníamos una vaca y un cerdo y un gallinero lleno de gallinas, un huerto que nos proporcionaba verduras y además estábamos rodeados de manzanos y castaños, así que teníamos el alimento asegurado.

Transcurrieron tres años (y en ese tiempo mi padre siempre estaba pendiente del correo) cuando, por fin, le llega la noticia de que se presentara en Gijón. Le llamaba su antiguo jefe, el ingeniero de la granja, para comunicarle la buena noticia de que había revisado su caso, en lo que él había tomado parte, y que lo rehabilitaban en su antiguo cargo y le pagarían los atrasos.
Me imagino lo que debió ser aquello para mis padres.

El ingeniero le aconsejó que no se quedara en el pueblo porque iba a tener problemas. Le ofrecieron ir a Palencia o a otro pueblo de Asturias que se llamaba Grado. Eligió Palencia.

Nos compraron ropa nueva a todos y nos trasladamos a Palencia en abril de 1942.

Un motivo por el que pudieron denunciar a mi padre de que era comunista fue que "La Pasionaria" vivió durante algún tiempo, sobre todo al principio de la guerra, en una casa o un chalet que estaba muy cerca de donde vivíamos nosotros, y sospechaban que había tenido encuentros con ella.

La Pasionaria huyó cuando empezaron a ponerse las cosas complicadas para ella. Se marchó a Fancia, donde estuvo exiliada, como todo el mundo sabe.

jueves, 9 de octubre de 2008

Machado de Assis: la tardía reputación de un novelista

El artículo original lo firma Larry Rother y lo publicó The New York Times, el 12 de septiembre.
La traducción al castellano está basada en la publicada por El País el 9 de octubre en el suplemento semanal que ofrece este diario con noticias publicadas por NYTimes.
Lo transcribimos aquí porque este material no está accesible en internet en castellano, aunque recomendamos la consulta del original porque es más completo.

Foto: wikipedia

==========================

La tardía reputación de un novelista.
por Larry Rohter

Cuando el novelista Joaquim Maria Machado de Assis murió, en septiembre hizo 100 años, su fallecimiento pasó casi desapercibido fuera de su Brasil natal.
Pero en los últimos años ha dejado de ser una figura marginal en el mundo angloparlante para convertirse en uno de los autores favoritos y creador de tendencias.
Susan Sontag le definió en una ocasión como "el escritor más grande salido de latinoamérica", superando incluso a Borges.
En su libro Genios: un mosaico de cien mentes creativas ejemplares, de 2002, el crítico Harold Bloom fue incluso más lejos al decir que Machado era "el mayor artista literario negro hasta la fecha".
Abundan las comparaciones con Flaubert y Henry James, Beckett y Kafka. Todo esto constituye un cambio de suerte que seguramente Machado, con su exqusito sentido de lo improbable, habría apreciado.
Después de todo, su novela más célebre, Memorias póstumas de Blas Cubas, pretende ser la autobiografía de una aristócrata decadente que reflexiona desde la tumba sobre las decepciones y fracasos de su vida.
Bloom describe a Machado como "una especie de milagro". Nacido en Río de Janeiro en 1839, Machado fue nieto de esclavos; su padre era pintor de brocha gorda y su madre una lavandera blanca inmigrante de las Azores.
Enormemente culto y erudito, trabajó como aprendiz de cajista de imprenta y periodista antes de convertirse en novelista, poeta y autor teatral.
Con el tiempo, Machado consiguió un puesto en el Ministerio de Agricultura, se casó cin una portuguesa de ascendencia noble y se acostumbró a una vida de clase media que le permitió construirse una carrera paralela com traductor de Shakespeare, Victor Hugo y otras grandes figuras de la literatura. Pero en torno a los 40 años, cuando ya sufría de epilepsia, su salud empeoró y casi se quedó ciego.
En el siguiente cuarto de siglo, Machado escribió las cinco novelas, en cierto sentido relacionadas unas con otras, que constituyeron su reputación.
Aunque los críticos extranjeros tienden a considerar que la exuberantemente nihilista Memorias póstumas de Blas Cubas, publicada en 1881, es su obra maestra, muchos brasileños prefieren Don Casmurro (1899), que se centra en el efecto corrosivo de los celos sexuales.
En su mayoría, los brasileños están encantados de ver cómo crece el prestigio de Machado de Assis, aunque también se preguntan por qué ha tardado tanto.
Y unos pocos disidentes se quejan de que el Machado al que se celebra en el mundo angloparlante es una distorsión.
Los entusiastas de Estados Unidos y Gran Bretaña "hacen que Machado se parezca cada vez menos a Machado", afirmaba el crítico y escritor Antônio Gonçalves Filho e un simposio en São Paulo el pasado mes de agosto. "De hecho, están volviendo blanco al escritor, como Michael Jackson. De repente, se ha vuelto "universal".
Roberto Schwarz, uno de los expertos brasileños en Machado, quita importancia a estas preocupaciones: "Siempre es bueno para un escritor que se le reconozca", asegura.
"A Machado se le está dando la consideración que merece debido a su enorme capacidad pra universalizar los problemas locales. Puede que bresileños y extranjeros le vean desde ángulos diferentes, pero el propio Machado no se pone de parte de ninguno de los dos bandos, y se mete con ambos", afirma Schawarz.

miércoles, 8 de octubre de 2008

"El intelectual se ha esfumado del debate público"

Se celebra estos días la 64ª Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Asistió el Rey a la inauguración, claro, y pidió a la prensa veracidad e imparcialidad. Y no es poco.

Tras la inauguración oficial, Mario Vargas Llosa impartió una conferencia.

Son sus reflexiones las que verdaderamente me interesan. Extracto del artículo citado arriba los párrafos en las que se resumen sus palabras:


Tras la inauguración oficial de la SIP, Mario Vargas Llosa impartió una conferencia en la que diseccionó la "civilización del espectáculo" y abordó el papel del periodismo en un tiempo en el que la frontera que tradicionalmente separaba el periodismo serio del amarillo se ha llenado de agujeros hasta "evaporarse".

Vargas Llosa esbozó un mundo en el que la tabla de valores está ocupada por el entretenimiento y la diversión. La literatura, el cine, la música, las artes plásticas, la política y el periodismo se han dejado arrastrar por "la trivialización y el adocenamiento". En esta nueva civilización, la cocina y la moda acaparan el espacio que otrora ocupaban la cultura y la filosofía. Y los políticos, que antes se fotografiaban con científicos, se sitúan ahora al lado de estrellas de la música o de actores. "En la calle, el cómico es el rey", mientras que el intelectual "se ha esfumado del debate público" porque en la sociedad del entretenimiento el intelectual sólo interesa "si sigue el juego de moda o se vuelve bufón".

Sin ocultar su pesimismo, Vargas Llosa dijo también que "la triste realidad es que ningún diario o revista puede mantener un público fiel si desobedece los rasgos distintivos de la cultura dominante". Y citó a la revista Hola y a sus congéneres como los productos "más genuinos" de la civilización del espectáculo, en la que la privacidad desaparece y las catástrofes "alimentan el morbo".


Más información sobre la conferencia de Vargas Llosa en las reseñas de El Nacional y de La Vanguardia.

Se puede decir más alto pero no más claro. Lástima sea la voz que clama en el desierto.

martes, 7 de octubre de 2008

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...