viernes, 22 de julio de 2011

Cuidado con los libros

Ya lo decía el cartel: Beware of the book /cuidado con el libro.

Ahora ya sabemos por qué.



La foto está sacada en Ortisei, uno de los municipios principales de la Val Gardena.

(Espero de su sabia lectura que nadie venga a decir que el cartel está en italiano y que no es una errata y que dónde está la gracia… Es una imagen para iniciados).

Ortisei y Val Gardena en wikipedia.

miércoles, 20 de julio de 2011

Pocas cosas hay más útiles que los tópicos

Hay tonterías que gustan mucho, y que distraen del desconsuelo a que conduce el eclipse veraniego de radios y televisiones; porque entre sus gobernantes se ha implantado la idea de que el estío del calendario conduce a la sequía de los cerebros, y de que seremos incapaces de absorber la carga mental con que nos ponen a prueba durante la temporada.

¿Quién, con este calor -deben de pensar-, podría celebrar como merece el humor de esos dos cómicos que, vestidos casi siempre de mujeres con moño y presunto olor a chotuno, fluye desde TVE apenas asoma el otoño? Por sólo poner un ejemplo, si bien desgarrador, de las carencias culturales a que nuestros audiovisuales -puesto que los pagamos- nos someten siempre en este par de meses.

Por fortuna, el lenguaje no deja de peregrinar por las ondas, y de hacer estación -nunca de penitencia- en los medios escritos.

Entre las cosas más entretenidas figuran los tópicos; así, ahora que millones de ciudadanos huyen por las carreteras a lugares de donde pronto querrán huir, se dice que marchan a gozar de unas bien merecidas vacaciones.

Ya hace años me fijé en esta sandez, pero ahí sigue, sin que a sus usuarios se les haya pasado por la cabeza que a más de uno de esos fugitivos habría que obligarles a dar algún golpe (o un palo al agua, como ahora se dice donosamente).

Otro apreciado tópico, pero más moderno, es eso de hacer los deberes: 'Nosotros hemos hecho ya los deberes -dice un contertulio radiofónico, despidiéndose hasta septiembre- y podemos tomarnos unas merecidas vacaciones'. El tal quiere decir que ya ha hecho cuanto tenía que hacer, y se siente tan satisfecho de sí como un tierno niño o una tierna niña cuando llegan las diez de la noche y cierra el cuaderno de las divisiones y los morfemas.

Pocas cosas hay más útiles que los tópicos: dan la idea acuñada, sin haber hecho el esfuerzo de troquelarla; circula como la buena moneda (es decir, el euro) que no va de mano en mano, porque 'to' er mundo se la quea'.

Nada más desgarrador que la avaricia de una enorme masa de hablantes para apropiarse de lo mostrenco, que, tal vez, tuvo gracia u originalidad en el momento de su invención. Después, repetido como una señal de modernidad, es sólo una ortopedia que ahorra el esfuerzo de hablar por cuenta propia. Hay, incluso, alguna trivialidad de este tipo que ha sido elevada al altar de la ley, como ya vimos en la de Enjuiciamiento Civil, que salta de un párrafo a otro con la liana en otro orden de cosas.

Algunos de estos inventos sustitutivos que absuelven del esfuerzo de buscar y de hallar tienen gracia originaria; así, fue buena la decisión que se tomó en francés, alrededor del año 1959, de crear una metáfora extrayéndola del semáforo: donner le feu vert o feu rouge, para significar que algo ha sido autorizado o denegado, y que puede continuar o debe detenerse.

En español se adoptó el término semáforo a mediados del siglo XIX, con sólo su inicial significado de señal marítima, común en las restantes lenguas europeas, pero, en su acepción de 'señal luminosa para regular el tráfico', no entró, como es lógico hasta la instalación de estos torturantes aparatos, cuyo nombre no registra la Academia hasta 1971. Sin embargo, nuestros oteadores dieron pronto con la locución francesa, y dar luz verde o dar luz roja pasó, vía medios de comunicación, a un estrato de lengua semiculto; es poco probable que uno de nuestros pequeños y sufridos ganaderos diga que el Gobierno va a dar pronto luz verde al vacuno, pero es seguro que sí lo dirá un subsecretario, si no un ministro.

Y que lo endilgarán a sus medios respectivos los dóciles asiduos a sus ruedas de prensa. He recordado algunas veces la maravillosa respuesta del último rey portugués, Manuel II, cuando, habiendo preguntado el nombre del embajador hispano que había de recibir aquella mañana, el pudoroso ayuda de cámara no se atrevía decírselo. Por fin, ante la insistencia del monarca, acaba cediendo: 'No sé si debo, Majestad, pero se llama Raúl Porras y Porras'. Estos sustantivos nombran en portugués lo que cabe imaginar.

El Rey, con una mueca de elegante contrariedad, se limitó a comentar: 'O que chateia (lo que molesta) é a insistència'. Eso es lo que ocurre con el tópico en la expresión.

Considero, sin embargo, minúsculas bagatelas las trampas expresivas mencionadas en comparación con la tremenda memez que suele ponerse como remate o epifonema a la información de algo que, de seguro, va a suscitar controversia. Por ejemplo, que el Príncipe quiere casarse con una señorita de sangre roja; un prohombre ha dicho que le parece mal, que la novia debería ser de prez y de casta; una diputada le ha saltado al cuello alegando que las cosas del corazón no se deciden con análisis genealógicos. El asunto es grave: ¿se debe acudir a la hemostasia sentimental para detener la hemorragia?, o ¿debe permitirse que el flujo amoroso corra y mane a ojos vistas? Y el informador remata el relato diciendo sentenciosamente:

La polémica está servida, igual que anunciaría un mayordomo la cena. Da lo mismo un asunto u otro; en cualquier caso, y siempre que el hecho produzca diversidad de opiniones; la polémica estará servida. En quienes se expresan así, no cabe mayor resignación del orgullo de ser ellos mismos.


Entre tanto, una vieja palabra nuestra se ha visto enriquecida con un ensanchamiento que, en mi opinión, mejora notablemente nuestra visión del mundo. Desde hace pocos años, los jugadores y los toreros aseguran en sus declaraciones que disfrutan mucho en el estadio o en la plaza. Desaparece así de nuestra compasión la inquietud que causaba verlos afanados en quedar bien y en no arriesgar tibia o femoral: ya sabemos que están disfrutando a fondo, y no podemos hacer otra cosa que envidiarlos por lo bien que lo pasan.

No es que disfrutar sea un dislate: desde el siglo XVIII, además de recoger el fruto, significa 'gozar'. Pero no parece que el disfrute sea compatible con el temor a errar, siempre presente en esos oficios.

Quien lo hace bien puede sentirse electrizado, dueño del mundo, poseedor de una fuerza casi erótica; pero el Diccionario académico, normalmente tan sensato, da a disfrutar el significado de 'sentir placer, experimentar suaves y gratas emociones'. Es impensable que esto ocurra a un as del volapié o de la chilena. Seguro que un entrenador antiguo no sacaba el equipo al campo a que experimentara emociones suaves y gratas. Ni que al torero, cuando sale a recoger el toro le dijera a un peón, con la gravedad que impone la montera calada hasta las cejas: '¡Que lo disfrute, maestro!'. Ahora sí; y hasta es posible que el público, si no disfruta, mande a unos y otros a la porra de antes.

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Lenguaje ortopédico. Dardo en la palabra de Fernando Lázaro Carreter.

Odio las muletillas.

viernes, 15 de julio de 2011

"Al finalizar… os hiero": fórmula infalible para combatir insultos

Hace algún tiempo os poníamos algunos ejemplos para mejorar el arte de insultar, de la mano de dos cásicos como Góngora y Quevedo.

Un poco más tarde propusimos una fórmula para combatir a los trolls, sacada de una no menos cásica película "Amanece que no es poco".

Hoy os proponemos una nueva fórmula para combatir insultos, provocaciones y agravios de forma creativa. Les aviso de que el reto es formidable porque consiste en combatir (a primera sangre) con versos.

Sí señores, con versos. Lean y aprendan:

El bueno de Cyrano de Bergerac recibe una afrenta de un impertinente que le acusa… de tener la nariz muy grande:

VALVERT: ... (Se dirige hacia Cyrano, que le observa, y se planta ante él con pedantería.) Tenéis... tenéis... una nariz... ¡una nariz muy grande!
CYRANO. (Gravemente.) ¡Mucho!
VALVERT. (Riendo.) ¡Ja, Ja!
CYRANO. (Imperturbable.) ¿Eso es todo?
VALVERT. Yo...

Y aquí es donde Cyrano autoparodia su nariz:

CYRANO. Sois poco inteligente, jovenzuelo…Pueden decirse muchas más cosas sobre mi nariz variando el tono. Por ejemplo:
agresivo: «Si tuviese una nariz semejante, caba-llero, me la cortaría al momento»;
amigable; « ¿Cómo bebéis; metiendo la nariz en la taza o con la ayuda de un embudo?»;
descriptivo; « ¡Es una roca... un pico... un cabo...! ¿Qué digo un cabo?... ¡es toda una península!»;
curioso; «¿De qué os sirve esa nariz?, ¿de escritorio o guar-dáis en ella las tijeras?»;
gracioso; «¿Tanto amáis a los pájaros que os preocupáis de ponerles esa alcándara para que se posen?»;
truculento; «Cuando fumáis y el humo del tabaco sale por esa chimenea... ¿no gritan los vecinos; ¡fuego!, ¡fuego!?»;
prevenido; «Tened mucho cuidado, porque ese peso os hará dar de narices contra el suelo»,
tierno; «Por favor, colocaros una sombrilla para que el sol no la marchite»;
pedante; «Sólo un animal, al que Aristóteles llama hipocampelefantocamelos, tuvo debajo de la frente tanta carne y tanto hueso»;
galante: «¿Qué hay, amigo? Ese garfio... ¿está de moda? Debe ser muy cómodo para colgar el sombrero»;
enfático: «¡Oh, magistral nariz!, ¡ningún viento logrará! resfriarre!»;
dramático; « ¡Es el mar Rojo cuando sangra!»;
admirativo; « ¡Qué maravilla para un perfumista!»;
lírico; «Vuestra nariz... ¿es una concha? ¿Sois vos un tritón?»;
sencillo; «¿Cuándo se puede visitar ese monumento?»;
respetuoso; Permitidme, caballero, que os felicite; ¡eso es lo que se llama tener una personalidad!»;
campestre; ¿Que es eso una nariz?... ¿Cree usted que soy tan tonto?... ¡Es un nabo gigante o un melón pequeño!»;
militar: «Apuntad con ese cañón a la caballería!»;
práctico: «Si os admitiesen en la lotería, sería el premio gordo».
Y para terminar, parodiando los lamentos de Píramo: « ¡Infeliz nariz, que destrozas la armonía del rostro de tu dueño!»
Todo esto, poco más, es lo que hubierais dicho si tuvieseis ingenio o algunas letras. Pero de aquél no tenéis ni un átomo y de letras únicamente las cinco que forman la palabra «tonto». Además, si poseyeseis la imaginación necesaria para dedicarme, ante estas nobles galerías, todos esos piropos, no hubieseis articulado ni la cuarta parte de uno solo, porque, como yo sé piropearme mejor que nadie, no os lo hubiese permitido.


Este último párrafo desata las iras del impertinente y da comienzo un duelo a espada, a modo de desagravio.


CYRANO. ¡Siento en mi espada un hormigueo!
VALVERT. (Sacando la suya.) Si lo queréis, ¡sea!
CYRANO. Voy a daros una estocada sorprendente.
VALVERT. (Con desprecio.) ¡Poeta!...
CYRANO. Decís bien... ¡poeta!... y tan grande que, mientras combatimos, improvisaré en vuestro honor una balada.
VALVERT. ¿Una balada?
CYRANO. ¿Acaso no sabéis en qué consiste? (Recitando como si se tratase de una lección.) La balada se compone de tres coplas de ocho versos...
VALVERT. (Riéndose.) ¡No sabía!...
CYRANO. (Continuando.) ...y de un envío de cuatro...
VALVERT. Vos...
CYRANO. Compondré una mientras me bato, y tened por seguro que en el último verso seréis tocado.
VALVERT. ¡No podréis!
CYRANO. ¿No?... (Declamando.) «Balada del duelo que, en el palacio de Borgoña, sostuvo, con un importuno, el señor de Bergerac.»
VALVERT. ¿Podéis decirme que es eso?
CYRANO. ¡El título!

Y comienza el duelo. Mientras baten sus espadas, Cyrano recita sus versos:

CYRANO. (Cerrando un momento los ojos.)
Esperad... estoy escogiendo las rimas. ¡Ya está! (Uniendo la acción a la palabra.)

Tiro con gracia el sombrero
y, lentamente, abandonada
dejo la capa que me cubre
para después sacar la espada.
Brillante como Céladon
y como Scaramouche alado,
os lo prevengo, Myrmidón:
¡al final vais a ser tocado! (al finalizar… os hiero)

¡Mejor os fuera ser neutral!
¿Por dónde os trincharé mejor?
¿Tiro al flanco, bajo la manga,
o al laureado corazón?
¡Tin, tan! suenen las cazoletas;
mi punta es un insecto alado;
a vuestro vientre va derecha.
Al final vais a ser tocado. (al finalizar… os hiero)

¡Pronto, una rima! ¡Se hace tarde!
¡Vuestra cara esta demudada...
Me daias el consonante:
¡Cobarde! ¡Tac! Ahora paro esa estocada
con la que ibais a alcanzarme.
Abro la línea. La he cerrado,
¡Afirma el hierro, Laridón,
que al final vais a ser tocado! (al finalizar… os hiero)

(Anuncia solemnemente.)

ENVÍO
Podéis pedir a Dios clemencia.
Me parto. Ahora estoy lanzado   
a fondo. Finto... ¡Una... dos... tres...!

(El vizconde vacila. Cyrano saluda.)

¡Y en el final fuisteis tocado! (y al finalizar… os hiero)




La escena de la versión de la película de 1990, protagonizada por Gerard Depardieu, quizá más elocuente, no he podido encontrarla.

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¿Son ustedes capaces de librar semejante duelo frente a trolls, faltones, provocadores, spammers, impertinentes, estúpidos?

¿Son ustedes capaces de responder con versos ingeniosos a burdos insultos?

Les reto a ello.

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Bibliografía:
Cyrano de Bergerac. Edmon Rostand.
Cyrano, la figuras retóricas, el ritmo y su nariz.
• La versión en Español, de donde están sacados los versos antes transcritos ha sido posible gracias a la colaboración de @astrosofista, tikismikis, @pordeciralgo, y @estornudos.
• La ilustración está sacada del blog de José Angel profe.
• Y la imagen de Cyrano de Bergerac.

jueves, 14 de julio de 2011

Árboles frente al asfalto

Todos tenemos en nuestras ciudades y pueblos paseos con árboles; normalmente raquíticos, constreñidos, maltratados; nido de excrementos caninos o víctimas propiciatorias de vándalos de todo pelaje.

Pero todavía es posible, aunque no probable, encontrarse estas escenas: árboles más importantes que el asfalto que les rodea.






Estas fotos son del Lido di Ostia, cerca de Roma.

Si conoces algún caso similar o te encuentras algo parecido, hazle una foto y mándanosla para intentar hacer un bonito album de árboles frente al asfalto.

martes, 12 de julio de 2011

La fórmula del éxito: A = X + Y + Z

Los sabios y genios se encuentran a menudo con inoportunos interlocutores que les interpelan por las cuestiones más baladíes.


Cierto día le preguntaron a Albert Einstein cual era el secreto del éxito. Y, para rizar el rizo, le pidió el "interpelador" que condensara la respuesta en una fórmula matemática:

- seguro que le resulta muy sencillo a tan eminente sabio- añadió.

Al parecer, Einstein, que se dio cuenta de que debía deshacerse urgentemente de este insidioso encuestador, escribió una fórmula en un trozo de papel y se lo entregó.

A = X + Y + Z

- ¡Magnífico! - exclamó admirado el preguntón inoportuno.

Como quiera que después de leer el papel no fue capaz de descifrar el verdadero alcance de esos símbolos, volvió a preguntar interesado:

- Y esta fórmula… ¿qué significa?

Einstein se apresuró a sacar de dudas a su interlocutor.

- A es el éxito; X el trabajo; Y la suerte.

- ¿Y la Z?

- Z es el silencio.


Quiero imaginarme a D. Albert poniendo alguna de estos dos caras después de responder:


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La anécdota, que quizá sea apócrifa, por la cantidad de "literatura" que rodea a los genios, sean o no los protagonistas, (se non è vero è ben trovato) la cuenta Gregorio Doval en su "Anecdotario universal de cabecera". Ediciones del Prado. Madrid. 2003.

lunes, 11 de julio de 2011

El sistema es como los encierros

El sistema es como los encierros:

Tienes que ir por donde está marcado, correr como loco para que no te pille el toro y si te pones chulico, te atizan los pastores.


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Viñeta de José Luis Cano para Heraldo de Aragón, publicada el viernes 8 de julio de 2011

viernes, 8 de julio de 2011

El libro de texto más divulgado de la historia

De su autor ya os hablamos en Euclides: la fuerza del razonamiento matemático.

Y la obra, sus Elementos.

Fragmento de los Elementos de Euclides


Es seguramente el libro de texto más divulgado de la historia, con más de 1000 ediciones en prácticamente todos los idiomas. Si excluimos la Biblia, por razones obvias, es uno de los libros más editados de la historia. Haber estudiado a Euclides es sinónimo de haber estudiado Geometría, con mayúsculas.

Todo el mundo conoce a Euclides. Su mérito fue recopilar en los trece volúmenes de sus "Elementos" gran parte del saber matemático de su época. Y a día de hoy su lectura resulta inexcusable para cualquiera que se precie de estudiar matemáticas.

La relevancia de la figura de Euclides quedó ya de manifiesto en el Renacimiento, cuando mereció el honor de figurar en la famosa escalinata de la "Escuela de Atenas", de Rafael, en la esquina inferior derecha.

"La Escuela de Atenas", de Rafael

Euclides, en "La Escuela de Atenas"

No dejen pasar la ocasión de leer (u ojear, si cabe) los Elementos de Euclides. Está disponible completa, ilustrada y comentada, online:
Elementos de Euclides



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Bibliografía:

Algunas consideraciones sobre la obra "Los Elementos" de Euclides, Parte I;
Algunas consideraciones sobre la obra "Los Elementos" de Euclides, Parte II;
Elementos de Euclides, la geometría de Dios;
Proposiciones del Libro I de los Elementos de Euclides.

jueves, 7 de julio de 2011

Tal vez llegue la humanidad a un grado de cultura tal que no necesite ya de libros

«Hubo árboles antes de que hubiera libros, y acaso cuando acaben los libros continúen los árboles.

Y tal vez llegue la humanidad a un grado de cultura tal que no necesite ya de libros, pero siempre necesitará de árboles, y entonces abonará los árboles con libros».

Miguel de Unamuno.

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Este 2011 se celebra el Año Internacional de los Bosques.

Y con ese motivo, Eduardo Viñuales realizó un artículo para el suplemento Artes&Letras de Heraldo de Aragón, publicado el 30 de junio con el título Literatura y creación: la arboleda encantada, en el que hizo una excelente recopilación de "aquellos libros que nos hablan de árboles frondosos, de las hojas y frutos del bosque, de los animales o plantas que habitan en las sombras... así como de aquellos otros que reúnen tantas y tantas historias, cuentos o leyendas que se han ambientado en esos escenarios silvestres que son un valioso tesoro natural que como debemos preservar entre todos, pues cada año se pierden unas trece millones de hectáreas de bosques en el mundo".

Me voy a permitir traeros aquí los títulos que menciona Viñuales en su artículo, por si no sabéis qué leer este verano.

Cuentos de árboles. Ibai, 1988.

La voz de los árboles. Greenpeace. Planeta, 1999.

El bosque animado. Wenceslao Fernández Florez. Espasa-Calpe, 1965. O en su defecto, la película.

El hombre que plantaba árboles. Jean Giono. Duomo Ediciones, 2010.

El legado de la luna. Julia Butterfly. RBA, 2000.

Los bosques del mundo. Lunwerg. 2011. Textos de Joaquín Araújo.

La magia de los árboles. Ignacio Abellá. Integral, 1996.

Memorias de un árbol. Guido Mina di Sospiro. RBA, 2007

Senderos entre los árboles. Antonio Rodríguez Vila. Al y Mar, 2002.

La vida alrededor de un árbol. Lectio, 2006.

Diccionario por imágenes del bosque. Panini, 2001.

El bosque. SM, 2000.

Nuestros bosques. Elfos, 2009.

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Y cerramos el apunte igual que lo hace Viñuales, con una cita de Miguel de Unamuno.

«Hubo árboles antes de que hubiera libros, y acaso cuando acaben los libros continúen los árboles.

Y tal vez llegue la humanidad a un grado de cultura tal que no necesite ya de libros, pero siempre necesitará de árboles, y entonces abonará los árboles con libros».

miércoles, 6 de julio de 2011

Cierta secta feminista se da consejos prematrimoniales

Y besémonos, bellas vírgénes, besémonos.
Rasgando el azahar, gocémonos, gocémonos
del premio que celaban nuestros muslos.
El falo, presto a traspasarnos
encontrará, donde creyó virtud, burdel.


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La literatura erótica, aunque se ha venido cultivando desde la antigüedad, ha tenido en la poesía algunos de sus productos más interesantes. Y una de las escritoras que mejor ha sabido cultivar ese género ha sido, sin duda, Ana Rossetti.

Conocí la obra de Ana Rossetti a través de "Las Diosas Blancas" de Ramón Buenaventura, antología de la joven poesía española escrita por mujeres, de 1985.
De aquella antología ya os hablé un poco a raíz del poema de otra de las "antologadas", Amparo Amorós, y su érase un hombre un pito atornillado, también de tono erótico.

La antología de Buenaventura fue el libro "excusa" para un trabajo de crítica literaria de la facultad. Y Ana Rossetti una de las autoras elegida para profundizar un poco en su obra.

Así que me puse en contacto con ella.
Eran los tiempos en los que había que hacerlo a través del correo postal de la Editorial, que ellos te contestaran dándote los datos de la autora elegida, y de nuevo correo postal solicitando una entrevista o remitiendo directamente un cuestionario.

Mi sorpresa fue mayúscula cuando la respuesta de Ana fue una postal (con un cuadro de Miró, todavía la conservo) en la que me daba su número de teléfono.
La llamé, claro. Y charlamos un rato. Incluso me dijo que mi trabajo era el primero que nadie realizaba sobre su obra. Y aunque el resultado fue mediocre -según releo ahora- ahí queda mi humilde mérito.

Unos pocos años más tarde la conocí en persona después de una conferencia poética que realizó en mi ciudad. Poesía en el Campus, se llamaba el ciclo. Todo un lujo, con dedicatoria incluida.

Lo cierto es que desde entonces he sido un fiel, aunque irregular, seguidor-lector de la obra de Ana, a la que confieso que me gustaría volver a encontrar, aunque fuera a través de alguna red social.


Ayer os trajimos un poema de San Juan de la Cruz, que calificamos como el mejor poema erótico.

El bueno de Juan de la Cruz, como seguramente (casi) todo el mundo sabe, no pretendió hacer un poema erótico, sino místico.

Y hoy os traigo otro poema, esta vez sí, erótico, de Ana Rossetti, como contrapunto al del Santo de la Cruz y como modesto homenaje a Ana.


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Cierta secta feminista se da consejos prematrimoniales


"...Trabajada despiadadamente por un autómata que cree que el cumplimiento de un cruel deber es un asunto de honor."
Andrea de Nerciat



Y besémonos, bellas vírgenes, besémonos.
Démonos prisa desvalijándonos
destruyendo el botín de nuestros cuerpos.
Al enemigo percibo respirar tras el muro,
la codicia se yergue entre sus piernas.

Y besémonos, bellas vírgenes, besémonos.
No deis pródigamente a la espada,
oh viril fortuna, el inviolado himen.
Que la grieta, en el blanco ariete
de nuestras manos, pierda su angostura.

Y besémonos, bellas vírgenes, besémonos.
Ya extendieron las sábanas
y la felpa absorbente está dispuesta.
para que los floretes nos derriben
y las piernas empapen de amapolas.
Y besémonos, bellas vírgenes, besémonos.
Antes que el vencedor la ciudadela
profane, y desvele su recato
para saquear del templo los tesoros,
es preferible siempre entregarla a las llamas.

Y besémonos, bellas vírgenes, besémonos.
Expolio singular: enfebrecidas
en nuestro beneficio arrebatemos
la propia dote. Que el triunfador altivo
no obtenga el masculino privilegio.

Y besémonos, bellas vírgenes, besémonos.
Con la secreta fuente humedecida
en el licor de Venus,
anticipémonos,
de placer mojadas, a Príapo.
y con la sed de nuestros cuerpos, embriaguémonos.

Y besémonos, bellas vírgénes, besémonos.
Rasgando el azahar, gocémonos, gocémonos
del premio que celaban nuestros muslos.
El falo, presto a traspasarnos
encontrará, donde creyó virtud, burdel.


Ana Rossetti
"Los devaneos de Erato" 1980

martes, 5 de julio de 2011

El mejor poema erótico

Mucho se ha escrito sobre este poema y sobre su correcta interpretación.

Pero no me negarán que, leído despacio, con deleite, constituye una de las mejores -si no la mejor- manifestación de poesía erótica de la literatura en castellano.

San Juan de la Cruz, escritor
¿Su autor? Sí señores: San Juan de la Cruz, poeta místico renacentista.


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1. En una noche oscura
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

2. A oscuras, y segura,
por la secreta escala disfrazada,
¡Oh dichosa ventura!
a oscuras, y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

3. En la noche dichosa
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía,
sino la que en el corazón ardía.

4. Aquésta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

5. ¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada:
oh noche que juntaste
Amado con Amada.
Amada en el Amado transformada!

6. En mi pecho florido,
que entero para él sólo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

7. El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.

8. Quedéme, y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

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San Juan de la Cruz. 
Noche oscura
Canciones del alma que se goza de haber llegado al alto estado de la perfección, que es la unión con Dios, por el camino de la negación espiritual.


Aquí les dejo un blog dedicado al poeta: místico Juan de la Cruz.


La imagen está sacada de la galería de retraros del Portal dedicado a San Juan de la Cruz en la Biblioteca Virtual Cervantes: "Retrato de san Juan de la Cruz. Anónimo. Granada. Carmelitas Descalzas. Escuela española, fines del s. XVII. Es una de las primeras imágenes que representan al místico carmelita como escritor".
Allí mismo declaran que "La reproducción de esta imagen (extraída de: Ruiz, Federico (coord.), Dios habla en la noche. Vida, palabra, ambiente de San Juan de la Cruz, Madrid: Espiritualidad, 1990.) ha sido posible gracias al permiso previo y por escrito de los titulares de Copyright".

lunes, 4 de julio de 2011

Books are cool

This is what all ghosts are trying to Say:

Esto es lo que todos los fantasmas tratan de decir:

- Boo!

- Aaaah

- Wait! Let me finish
- Espera. Déjame acabar. 

- Books are cool! Visit your public library today.
- Los libros molan. Visita tu biblioteca pública hoy mismo.


La viñeta es de nedroid y la compartió por twitter Silvia Alba.

viernes, 1 de julio de 2011

La televisión fomenta la lectura

- No todo es malo en la tele.
La programación de verano fomenta la lectura

- Deberían seguir así todo el año.
















La viñeta es de Romeu
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