martes, 29 de noviembre de 2011

Tanto luchar y tanto sufrir, y al final va el Quijote y se muere

Leo con estupor esta anécdota que cuenta Espido Freire en su facebook:


Conversación real entre adolescentes (escuchada ayer):

- Adolescente A- Total, tanto luchar y tanto sufrir, y al final va el Quijote y se muere. 

- Adolescente B- Qué dices... en mi libro no, tío.

El hilo se va llenando de megustas y comentarios, a los que la propia Espido Freire apostilla:

"Adviertan que la ambigüedad de la frase del Adolescente A nos impide afirmar con seguridad sí el que sufrió y luchó fue el Quijote o él mismo. Que ambas partes son gruesecitas".

No me negarán que es para dejarle a uno estupefacto.


¿Y qué demonios es lo que leyó el Adolescente B entonces?



Ya lo dijo Miguel Hernández:

"Cuánto penar para morirse uno"

Lagazuoi: La batalla de las trincheras verticales

La primera Guerra Mundial fue la guerra más cruenta de cuantas habían tenido lugar hasta la fecha. Incluso hoy en día se la puede considerar como tal; no por el número de víctimas que causó o por la capacidad de destrucción de las armas utilizadas. Sino porque en ella se dieron dos circunstancias que, unidas, provocaron un resultado letal: el uso de armas más sofisticadas y de destrucción masiva junto a unas tácticas de combate obsoletas.

Todavía en esa época se pensaba que el combate cuerpo a cuerpo era imprescindible; y las trincheras, necesarias. Así, los ejércitos todavía portaban bayonetas, sus ataques todavía se basaban en la fuerza bruta y las posiciones se conquistaban o se perdían metro a metro.

El perfeccionamiento de las armas -mayor alcance y precisión-, el uso de armas químicas -cuyos efectos no contaban con remedios eficaces- y la introducción de la aviación por primera vez en la historia de la guerra, unido a una todavía insuficiente medicina -no olvidemos que la penicilina se descubrió en 1928 y su uso no se generalizó hasta la Segunda Guerra Mundial- provocaron un número de bajas y un sufrimiento para todas ellas hasta entonces desconocido.

Solo la guerra Civil norteamericana se le puede aproximar en crueldad. Pero no fue un enfrentamiento global y su repercusión mediática, aunque no histórica, escasa. La I Guerra Mundial es conocida como la Gran Guerra y a Europa todavía le duelen las cicatrices que dejó, por no hablar de su sucesora, la II Guerra Mundial, que todos conocemos mejor.

En ese escenario de principios del siglo XX tuvo lugar una batalla que representa bien las penalidades que tenían que sufrir los contendientes y los medios que tenían a su disposición para poder hacer frente a las "necesidades" y objetivos bélicos: la batalla de Lagazuoi.

Stanley Kubrick ya hizo un magistral retrato de la Gran Guerra en Senderos de Gloria. Intentaré ilustrar nu poco el caso de Lagazuoi.

El Tirol era una región perteneciente al Imperio Astriaco. En la I Guerra Mundial, Austria entró en conflicto con Italia, entre otras razones, por el control de ese territorio.
Al fihal del conflicto, que dio como resultado la práctica desaparición de Austria como potencia europea, Italia se anexionó la parte Sur del Tirol, lo que hoy es el SudTirol, en la región del Trentino-Alto Adige, al noreste de Italia.

Todavía hoy, en esta región conviven sin demasiados sobresaltos 3 lenguas de uso diario: alemán, italiano y Ladino, la legua autóctona.
Suele decirse que es una región muy rica por la cantidad de privilegios que ha recibido del estado italiano para combatir los movimientos secesionistas. Pero lo cierto es que también se puede tomar como ejemplo de modelo de explotación turística respetuosa y, como se dice ahora, sostenible.

Es una región montañosa, los Dolomitas, con profundos valles alpinos como la Val Badía o la Val Gardena, alturas superiores a los 3000 metros y unos macizos montañosos que han sido cuna de algunos de los mejores escaladores del alpinismo moderno: Reinhold Messner es de la zona y allí dio sus primeros pasos antes de convertirse en la leyenda del himalayismo que es hoy en día.

Imaginen las condiciones en las que se pudo desarrollar una batalla por el control de aquella zona, disputada metro a metro, con escasos medios y una climatología extrema.

En estas condiciones, los soldados de ambos bandos pasaron unos meses en condiciones penosas, defendiendo un terreno inhóspito. Es aquí donde excavaron trincheras en la roca pero no solo a lo largo de ella, sino en su interior, horadando las entrañas de la montaña, como única alternativa para poder acceder a la cima sin ser masacrados desde la parte superior.

En las imágenes se pueden apreciar el paisaje en el que se desarrolló la contienda, algunos de los refugios en los que vivían y las restos de las obras de ingeniería que levantaron para el transporte de material y la defensa de las posiciones. En concreto, las que se encuentran en el Paso Falzarego.
Toda la zona está llena de restos y recorridos históricos que recuerdan aquellos días.

Pincha en las imágenes para verlas en grande.
















martes, 22 de noviembre de 2011

La escena más romántica de la historia del cine

El cine está lleno de frases y escenas que se pueden calificar de románticas. Todo depende de la situación, de la profundidad del texto y de la trama previa.

Las hay más afortunadas que otras; cursis, ñoñas, frías, incluso patéticas algunas de ellas.

Algunas de las más conocidas aparecen en "Lo que el viento se llevó", o en "Sentido y sensibilidad". Para gustos colores.

Pero mi favorita es ésta que os traigo. Pertenece a la película "El hombre tranquilo" (The quiet man, 1952), de John Ford, protagonizada por John Wayne -quién lo iba a decir- (Sean Thornton)  y  Maureen O'Hara (Mary Kate Danaher):





"Entre nosotros no habrá puertas ni cerrojos, Mary Kate. Excepto los que tú pongas en tu mezquino corazón".

"There'll be no locks and bolts between us Mary Kate...except those in your mercenary little heart!"

Siempre que les hablo de escritores o de libros les invito a leerlos.

Hoy les invito a que vean esta película imprescindible y a que disfruten de un tipo de cine que ya no se estila pero que aúna todo lo bueno del séptimo arte.

¿Cuál es tu escena romántica favorita?

lunes, 21 de noviembre de 2011

El résped del escritor, el cirujano sin remordimientos y el abogado sin conciencia

Se encontraba George Bernard Shaw cenando con dos amigos; a saber, un cirujano y un abogado.

Su amigo abogado quiso poner a prueba la capacidad creativa de Mr. Shaw. 
Y héteme aquí que le retó en estos términos:

- ¿A que no es Vd. capaz de inventar un chiste protagonizado por un cirujano y un abogado?

Con un résped acorde a su talento, Shaw aceptó el reto y lo solucionó de la siguiente manera:

"Un cirujano abrió a un enfermo.
No le encontró ningún órgano dañado, pero para justificar la operación, le extirpó la conciencia.
Así le pudo cobrar  sin remordimiento.

El enfermo sanó, pagó al cirujano y, ya sin conciencia, se hizo abogado y ganó mucho dinero."

Desconocemos si después de ese día se mantuvo la amistad inicial.

Si quieren conocer alguna de las aristas de quien llegó a ser Premio Nobel de Literatura, echen un vistazo a  George Bernard Shaw: El Premio Nobel que justificó y alentó la eugenesia, de donde, de paso, he sacado la imagen.

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La anécdota, quizá apócrifa, la cuenta Gregorio Doval en su "Anecdotario universal de cabecera". Ediciones del Prado. Madrid. 2003.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Dios es la respuesta. ¿Cuál era la pregunta?

John Kenneth Galbraith fue un destacado economista estadounidense.

Su mayor preocupación "no era el análisis econométrico o teoría económica, sino analizar las consecuencias de la política económica en la sociedad y la economía política, en una forma accesible y eliminando gran parte del tecnicismo utilizado por los economistas".

Además fue diplomático, novelista, cronista periodístico y asesor político de varios presidentes norteamericanos.

Su obra más famosas es La sociedad opulenta. Ya en 1958 explicaba en ella "la riqueza de los Estados Unidos de América en bienes de consumo y su pobreza en servicios sociales, en la idea de la existencia de un consumo masivo –para Galbraith innecesario– promovido artificialmente por la publicidad y de un espectacular crecimiento con desigualdades internas e inflación".

Según Galbraith, la brecha entre la provisión de bienes de consumo y sociales llegó a ser desproporcionada, lo que sería de un efecto problemático:
“cuanto mayor sea la cantidad de bienes que adquiere la gente, tanto mayor es el volumen de envoltorios que desecha y tanto mayor es la cantidad de basura que se debe eliminar. Si no se proporcionan los servicios de saneamiento adecuados, la contrapartida de una opulencia creciente será una suciedad cada vez más intensa” 
(La Sociedad Opulenta, pp.243-244).

Algunas frases suyas merecen reflexión, por su vigencia:
• "Aunque todo lo demás falle, siempre podemos asegurarnos la inmortalidad cometiendo algún error espectacular."

• "El estudio del tema del Dinero, por encima de otros campos económicos, es el tema en el cual la complejidad se utiliza para disfrazar la verdad o para evadirla, en vez de revelarla."

Pues bien. Mr. Galbraith fue profesor en la Universidad de Harvard.
En algún momento (no he encontrado la fuente original) contó la siguiente anécdota, que tuvo lugar en dicha universidad:

Apareció un pintada sobre una pared de la Universidad de Harvard. Decía:

- Dios es la respuesta.

Al día siguiente, alguien había añadido, debajo de la pintada original:

- ¿Cuál era la pregunta?


No se pierdan una de sus frases, demoledora:

"Para manipular eficazmente a la gente es necesario hacer creer a todos que nadie les manipula.


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Bibliografía:
• La cita se la escuché a un tertuliano radiofónico y la he vuelto a encontrar trancrita en El observatorio de Germán Yanke.
• Sus frases están sacadas de wikiquote.
John Kenneth Galbraith.
John Kenneth Galbraith en wikipedia.
• Biografía de Galbraith John Kenneth, con acceso a algunas de sus obras.

martes, 15 de noviembre de 2011

La pesadilla de Superman en la red social

Paseando por The Joy of Tech me encuentro con esta edificante viñeta:

Pincha en la imagen para verla en grande


No está muy alejada de la realidad diaria de muchos usuarios que parecen un poco perdidos en esto del uso de las redes sociales.

Que le pregunten, si no, a Francisca Pol; o a Fernando Autrán; o a…

lunes, 14 de noviembre de 2011

2 + 1 = 3

Hace algún tiempo os contamos la que, seguramente, fue la correspodencia más breve de la historia: la intercambiada por Víctor Hugo y su editor, con motivo de la publicación de Los Miserables.

Hoy os traemos otra que compite directamente con la anterior por ese mérito y acaso la supera.

La protagonizó el matemático Peter Gustav Lejeune-Dirichlet. Fue profesor de la Universidad de Gotinga, en la que ocupó la cátedra dejada por Gauss tras su muerte, lo que, seguramente, da idea de su relevancia.

Sus aportaciones se centraron en los campos de la teoría de números y el análisis matemático, perfeccionando la definición y concepto de función.

Pues bien; al parecer, y según contaron sus amigos, el matemático no era muy partidario del género epistolar, o sea, de escribir cartas.

Una de las pocas cartas que escribió en su vida fue con motivo del nacimiento de su primer hijo, y se la dirigió a su suegro, en forma de telegrama.

El texto fue sucinto, lacónico y muy matemático:

2 + 1 = 3

viernes, 11 de noviembre de 2011

La librera y el escritor

La librería Foyles de Londres es una de las más antiguas de la ciudad y, acaso, de las más populares.
Parte de su prestigio lo debe, desde principios del s. XX, a las recomendaciones de autores que hacían sus empleados a los clientes.


Corría septiembre de 1922. Entra en la librería un hombre de aspecto distinguido y solicita consejo para comprar un buen libro, ya que tiene que realizar un largo viaje en tren.


Una de las dependientas, (libreras preferiría decir) solícita, insiste en recomendar al cliente "La saga", de John Galsworthy: "una excelente novela; un magnífico fresco de tres generaciones de una vasta familia inglesa de clase media de finales del siglo XIX".


- No se arrepentirá -dijo la librera después de que el hombre hubiese comprado el libro-. Lo he leído y me ha causado una gran satisfacción.


El hombre salió de la librería con el libro bajo el brazo y tras unos minutos volvió a entrar y le entregó el libro a la dependienta que se lo había vendido.


En la solapa del libro se podía leer, manuscrito:


- A la señorita que leyó con tanto placer mi obra. John Galsworthy

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Creo que esta anécdota será del agrado de @coralsoler ( también coralsb ). A ella va dedicada.

La cuenta Luis Fernández Zaurín en De cuando Vargas Llosa noqueó a Gabo y otras 299 anécdotas literarias. Ed. Styria. Barcelona 2009

martes, 8 de noviembre de 2011

Disculpen que les haya pedido peras; no sabía que eran olmos

A @ y a @ escasamente les salieron algunas hojas verdes.

El olmo seco de Machado conseguía florecer con un poco de lluvia y un poco de sol; Rajoy y Rubalcaba casi quedaron como entraron: hendidos por el rayo y en su mitad podridos.

A ambos, carcomidos y polvorientos, les cubre el tronco un amarillento musgo. Y en sus entrañas un ejército de hormigas trepan y urden sus telas grises las arañas.

Como al olmo de Machado…

"Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas, 
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera".


Solo que ese milagro no se producirá ahora. 

¿Cuántas primaveras han de pasar?

Que me disculpe Antonio Machado por este procaz paralelismo.

lunes, 7 de noviembre de 2011

La mujer más fea de la historia

Ha algún tiempo os presentamos el que, a nuestro entender, es el mejor poema erótico, aun a sabiendas de que la temática del poema no es esa; pero no me negarán que si hubiera sido escrito con ese propósito no habría quedado mejor.

En esta ocasión no nos resistimos a transcribir la que, también a nuestro parecer, es la descripción de la mujer más fea de la historia (de la literatura).

De nuevo es un clérigo el autor -Juan Ruiz, Arcipreste de Hita- y la obra, una de las cumbres de la literatura española medieval: El Libro de Buen Amor.

Se trata del encuentro que tuvo el autor con La serrana fea, Aldara, de Tablada: "Una serrana muy fea del puerto de Sierra Nevada acoge en su casa al arcipreste a cambio de soldada y “despose”. El Arcipreste consigue huir de sus manos".

Vds. dirán. Y si conocen algún otro caso más sangrante les invito a que lo dejen en un comentario.

La descripción comienza en la tercera estrofa.


La serrana fea, Aldara, de Tablada.
(Libro de Buen Amor 1006-1021)

Hace siempre mal tiempo en la sierra y en la altura,
o nieva o está helando, no hay jamás calentura;
en lo alto del puerto sopla ventisca dura,
viento con gran helada, rocío y gran friura.

Como el hombre no siente tanto frío si corre,
corrí la cuesta abajo, mas, si apedreas torre,
te cae la piedra encima, antes que salgas horre.
Yo dije: -Estoy perdido, si Dios no me socorre.

Desde que yo nací no pasé tal peligro:
llegando al pie del puerto me encontré con un vestiglo
el más grande fantasma que se ha visto en el siglo,
yegüeriza membruda, talle de mal ceñiglo.

Con la cuita del frío y de la gran helada,
le rogué que aquel día me otorgase posada.
Díjome que lo haría si le fuese pagada;
di las gracias a Dios, nos fuimos a Tablada.

Sus miembros y su talle no son para callar,
me podéis creer, era gran yegua caballar;
quien con ella luchase mal se habría de hallar,
si ella no quiere, nunca la podrán derribar.

En el Apocalipsis, San Juan Evangelista
no vio una tal figura, de tan horrible vista;
a muchos costaría gran lucha su conquista,
¡no sé de qué diablo tal fantasma es bienquista!

Tenía la cabeza mucho grande y sin guisa,
cabellos cortos, negros, como corneja lisa,
ojos hundidos, rojos; ve poco y mal divisa;
mayor es que de osa su huella, cuando pisa.

Las orejas, mayores que las del añal borrico,
el su pescuezo, negro, ancho, velludo, chico,
las narices muy gordas, largas, de zarapico,
¡sorbería bien pronto un caudal de hombre rico!

Su boca es de alano, grandes labios muy gordos,
dientes anchos y largos, caballunos, moxmordos;
sus cejas eran anchas y más negras que tordos.
¡Los que quieran casarse, procuren no estar sordos!

Mayores que las mías tiene sus negras barbas;
yo no vi más en ella, pero si más escarbas,
hallarás, según creo, lugar de bromas largas,
aunque más te valdrá trillar en las tus parvas.

Mas en verdad yo pude ver hasta la rodilla,
los huesos mucho grandes, zanca no chiquitilla;
de cabrillas del fuego una gran manadilla,
sus tobillos, mayores que los de una añal novilla.

Más anchas que mi mano tiene la su muñeca,
velluda, pelos grandes y que nunca está seca;
voz profunda y gangosa que al hombre da jaqueca,
tardía, enronquecida, muy destemplada y hueca.

Es su dedo meñique mayor que mi pulgar,
son los dedos mayores que puedes encontrar,
que, si algún día ella te quiere espulgar,
dañarán tu cabeça cual vigas de lagar.

Tenía en el justillo las sus tetas colgadas,
dábanle en la cintura porque estaban dobladas,
que, de no estar sujetas, diéranle en las ijadas;
de la cítara al son bailan, aún no enseñadas.

Costillas muy marcadas en su negro costado,
tres veces las conté, mirando acobardado.
Ya no vi más, te digo, ni te será contado,
porque mozo chismoso no hace bien el recado.

De cuanto ella me dijo y de su fea talla
escribí tres cantigas más no logré pintarla;
dos de ellas cancioncillas, otra para bailarla.
Si alguna no te gusta, léela, ríe y calla.

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Bibliografía:

El libro de Buen Amor. Comentario de la obra de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, por Tausiet.
Libro de Buen Amor.
• El fragmento citado, es el texto modernizado, transcrito en Trivium.
• Si prefieren el texto original, en castellano medieval, acudan a Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes: El Libro de Buen Amor.
Juan Ruiz, Archipreste de Hita: Libro de Buen Amor.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Cuando despiertes, el dinosaurio ya no estará allí

La mujer de Augusto Monterroso se levantó insonme.

Fue a la cocina, agarró el cuchillo más grande que encontró y degolló al dinosaurio.

Volvió al dormitorio y le susurró a su marido al oído:

"Cuando despiertes, el dinosaurio ya no estará allí".


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Adaptación libre del famoso microrrelato de Augusto Monterroso: "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí"

La ilustración está sacada de la solidez de una frase (despertando mi curiosidad)

Editado un Manual de estilo para que los Jueces escriban con claridad

¿Quién no se ha encontrado con un texto judicial o una sentencia indescifrables, incomprensibles, farragosos y crípticos?

Cosas del lenguaje jurídico, dirán, que necesita de un exégeta experto para su traducción al román paladino.

Pues bien. Hasta tal extremo ha llegado la cosa que el Gobierno ha elaborado un Manual de Estilo o Libro de Estilo para que los jueces escriban con claridad.

De las quejas llegadas al servicio de Atención al Ciudadano del CGPJ se desprende que "un 82% de los ciudadanos consideran que el lenguaje de los jueces y fiscales es «excesivamente complicado y difícil de entender».

Veamos algunos de lo problemas más habituales:

- Párrafos interminables y sin puntos; uso incorrecto de los signos de puntuación;

- Exceso de frases subordinadas y de mayúsculas;

- Empleo de arcaísmos y locuciones latinas o referencias ambiguas;

- Reiteradas incorrecciones sintácticas y gramaticales;

- Excesiva frecuencia de la preposición «a» con el sentido de «para» o «a fin de»;

- El abuso del futuro del subjuntivo (hubiera, tuviere), que prácticamente ha desaparecido del uso habitual del idioma, y la incorrección de los tiempos verbales.

- Uso de los arcaísmos (mendaz por falsa) y las locuciones latinas (iuris tantum por admite prueba en contrario).


Las recomendaciones que realiza el Ministerio de Justicia parecen sacadas de un manual de Lengua Castellana de la Educación Básica. Pero más vale tarde que nunca:

• El párrafo:
- La extensión no debe sobrepasar los límites razonables.
- No redactar párrafos excesivamente largos ya que de lo contrario el lector o el oyente no podrán retener la información y mantener la atención.

• La oración:
- Emplear frases breves y de sintaxis más sencilla.
- Ordenar, dentro de lo posible, los enunciados conforme a su orden lógico (sujeto, verbo y complementos...)
- Evitar el exceso de subordinadas. Esta práctica genera dificultades de comprensión, ambigüedades y posibles dobles interpretaciones. Para evitarlo, dividir la oración.
- Puntuación: Uso correcto de los signos de puntuación.
- No hay coma entre el sujeto y el predicado;
- No hay coma entre el verbo y los complementos directo, indirecto, de régimen, atributo y predicativo.
- Construcción con gerundios: Los textos jurídicos abusan del uso de gerundios que dan lugar a construcciones agramaticales.
- Sustituir el gerundio por una oración.

• Uso de formas verbales.
- Evitar las formas arcaicas del subjuntivo, como el futuro de subjuntivo: hubiere, tuviere, viniere…
- Evitar el uso incongruente de los tiempos verbales. Debe evitarse al narrar hechos acaecidos en el pasado combinando presente y pasado.

Mayúsculas y Minúsculas.
- Uso incorrecto de las mayúsculas en los plurales.
- Uso excesivo de mayúsculas para designar el uso genérico de instituciones.

Terminología: Sustituir o explicar
- Arcaísmos
- Locuciones latinas
- Terminología técnica.

• Cómo debe ser una descripción: 
ordenada, precisa, exacta y clara; debe seguir un orden y, si es posible, ser concisa (para captar con mayor claridad los aspectos importantes).

• Cómo debe ser una narración:
- «Implica retratar un suceso o acontecimiento». Es decir, un relato ajustado a lo sucedido, «completo en la enumeración de personas y circunstancias» (qué, quién, cómo, dónde y cuándo).
- Nada de valoraciones subjetivas (por qué).
- La argumentación de una resolución ha de ser «explícita» y escrita con un lenguaje «inteligible».


El objetivo de este Manual de Estilo es evidente:
"Gabriela Bravo, portavoz del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y miembro de la comisión, explicó que el objetivo fundamental del manual es «garantizar el derecho que tiene el ciudadano a entender una resolución judicial». «Y para ello -agregó-, tiene que utilizarse un lenguaje claro y sencillo que sea compatible con el rigor que la ciencia jurídica exige»."

Bienvenido sea

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Bibliografía:

elperiodico.com
Modernización del lenguaje Juridico. Ministerio de Justicia.
• La imagen está sacada de este premonitorio apunte: Contra la efectación del lenguaje jurídico.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Dónde están enterrados Lope de Vega, Calderón de la Barca, Cervantes o Quevedo?

Sus obras, seguramente, acumulando polvo en olvidadas estanterías. Pero sus restos han sufrido diversas peripecias, algunas bastante rocambolescas.

Los cuatro ocupan un lugar destacado en el olimpo de las deidades de las culturas española, hispana y mundial.

Lo sorprendente es que, a día de hoy, no hay un mausoleo que visitar para rendir culto a tan conspicuos personajes porque sus restos mortales están en paradero desconocido.


• Lope de Vega, el Fénix de los ingenios o monstruo de la naturaleza -apodo que le puso su "cordial enemigo" Cervantes-, nació en el seno de una familia humilde. Su vida fue azarosa, oscilando desde la afición a los "amoríos" al sacerdocio; excepto una hija monja, ninguno de sus hijos naturales le sobrevivió; quizá por eso no se le pudo proporcionar un entierro digno a pesar de que el marchamo "es de Lope" era garantía de éxito para cualquier obra.

Y es cierto: su versatilidad le llevó a componer poesía, teatro, novela… tocando todos los géneros y todos los tonos: sacro, épico, dramático, humorístico… De muchas de sus obras se han realizado versiones cinematográficas (inluso de su propia vida) y la mayoría se siguen representando habitualmente.
Tras su muerte en 1635 fue enterrado en la iglesia de San Sebastián de Madrid, "por decisión del protector conde de Sessa, que entregó 700 reales a cuenta para sufragar los gastos del funeral y el entierro en 1635".
Cantidad que debió ser insuficiente, porque los libros de Fábrica de la parroquia entre 1658 y 1664, según describe el padre Fernández, nombran al conde y sus herederos como deudores por el nicho de Lope, aunque no declara por cuántos reales. Y como quiera que nadie asumiera la deuda, Lope fue arrojado al osario común de la parroquia, que hoy queda prácticamente debajo de la capilla donde está la hornacina vacía que la Real Academia Española mandó erigir.

Otras fuentes señalan que "debido a sus posteriores remodelaciones (de la iglesia de San Sebastián) hicieron que sus restos, inidentificables, fueran a parar a una fosa común situada bajo el altar, donde están mezclados con los de la propia Marta de Nevares y los del dramaturgo mexicano Juan Ruiz de Alarcón, uno de sus mayores rivales sobre el escenario".

Si tenemos que hacer caso a los datos que circulan sobre su obra, fue sin duda el escritor más prolífico de la historia, pues se le atribuyen unas 2000 obras de teatro, de las que se conservan unas 500.



• Los restos de Calderón de la Barca también sufrieron diversos avatares. Hasta seis entierros ha tenido que padecer.

Igual que Quevedo y a Góngora son las dos caras opuestas de la misma moneda, lo mismo se puede decir de Calderón y Lope, aunque su rivalidad no fue tan enconada como la de los poetas y ha quedado circunscrita a los manuales de literatura.
También fue un escritor extraordinariamente prolífico: "Según el recuento que él mismo hizo el año de su muerte, su producción dramática consta de ciento diez comedias y ochenta autos sacramentales, loas, entremeses y otras obras menores y piezas más ocasionales".

Como Lope, fue Calderón sacerdote tardío. Y al morir en 1681, "es enterrado con todos los honores, -en la madrileña Iglesia del Salvador- y su cadáver, revestido de sus ornamentos sacerdotales y del hábito de la Orden de Santiago, es llevado, de acuerdo con las propias palabras de su testamento, "descubierto, por si mereciese satisfacer en parte las públicas vanidades de mi mal gastada vida".

El propio Calderón dejó escrito cómo quería ser enterrado:
Ser llevado a la parroquial iglesia de San Salvador de esta villa. Será mi sepultura la bóveda de la capilla que con el antiguo nombre de San José está a los pies de la iglesia. Aquí habrá prevenida otra caja sin más adorno que cubierta de bayeta, en que sepultado mi cadáver…”
Y allí reposó 159 años, hasta que el mal estado de la Iglesia del Salvador obligó a su derribo. Los restos de Calderón fueron trasladados en 1840 al cementerio de la Sacramental de San Nicolás. Otros 29 años y nuevo traslado.

El gobierno de la Primera República crea un Panteón de Hombres Ilustres en la Iglesia de San Francisco el Grande. De entre los ilustres que fue psible localizar con certeza se encontraba Calderón de la Barca. Mientras se termina los trabajos del Panteón, los restos del bueno de Don Pedro descansan temporalemente durante 5 años en una capilla de dicha parroquia.
En 1874, vuelta a su lugar de origen, el cementerio de San Nicolás.

Seis años en paz y nuevo traslado de sus restos, en 1880, que reclamaban la Congregación de Presbíteros Naturales de Madrid o San Pedro de Presbíteros, orden a la que perteneció Calderón, y que enterraron en su sede.
Pero los trasiegos de los restos de Calderón no acaban aquí. Pasados 32 años, en 1912, sus restos son de nuevo exmumados para su traslado a la nueva sede de la congregación.

Y llegamos a 1936. La iglesia de San Pedro Apóstol de la calle San Bernardo sufrió el saqueo e incendio por parte de los milicianos republicanos, el 20 de julio.
La versión oficial dice que el párroco, anticipándose al saqueo, escondió los restos de Calderón para preservarlos de las llamas. Murió sin desvelar su paradero y aun hoy se cree que pueden estar escondidos en algún lugar secreto de la iglesia, aunque los trabajos llevados a cabo para su localización no han dado resultados satisfactorios.


Cervantes murió en 1616, justo a tiempo de ver publicada la segunda parte del Quijote. Seguramente al pérfido Avellaneda debemos, gracias a la piratería de la época, que Cervantes se animara a continuar las andanzas de Don Quijote.

Nada más morir fue enterrado en  el convento de las monjas Trinitarias Descalzas de San Ildefonso.

Tiene guasa que la calle donde vivió y murió Lope se llama Cervantes, antigua calle de Francos, y en la que vivió y murió Cervantes, la contigua calle del León, se llama hoy Lope de Vega.

Pero las sucesivas reformas que sufrió el templo obligaron al traslado de los restos del bueno de Don Miguel.

El mismo José Bonaparte quiso recuperar los restos del más insigne escritor español, sin éxito.

El hispanista escocés Jaime Fitzmaurice Kelly, en 1892, en su "Vida de Don Miguel de Cervantes". escribió:
"Vestido el hábito de San Francisco y con la cara descubierta, fue llevado por sus hermanos en religión de la calle del León al convento de las monjas trinitarias descalzas en la calle de Cantarranas. Allí le enterraron y allí descansa aún"

Y allí deben seguir, al parecer:
El historiador Fernando Prado lidera ahora un proyecto de investigación para encontrar su cuerpo y depositarlo en un lugar reservado dentro de la iglesia, bajo una inscripción que recuerde "al español más universal de toda la historia", según explica en una entrevista con Efe.
El proyecto, que cuenta con el aval del Arzobispado de Madrid, de la Real Academia y del Ministerio de Defensa, podría comenzar en 2012 y duraría sólo dos meses.
El último intento fallido de localizar sus restos lo llevó a cabo, en los años 40 del siglo XX, el académico Joaquín de Entrambasaguas.


• ¿Y Quevedo?
Falleció en 1645. Y su deseo era ser enterrado en Convento de Santo Domingo de Villanueva de los Infantes. Al menos, hasta que pudiera ser trasladado al Convento de Santo Domingo el Real, en Madrid, donde reposaba su hermana Margarita.

Los dominicos, al parecer, no quisieron hacerse cargo del asunto por lo que fue una familia del Lugar, Los Bustos, quienes asumieron la tarea, y lo enterraron en su propia cripta en la iglesia de San Andrés Apóstol.


No es hasta 2007 cuando un equipo de la Universidad Complutense de Madrid realiza una investigación:
Los investigadores realizaron un estudio antropológico forense de los restos encontrados en la cripta, para posteriormente realizar un estudio antropométrico, morfológico patológico y radiológico, y establecieron su relación con Francisco de Quevedo

Un fémur, el derecho, que mostraba la cojera del escritor fue la pruaba determinante para establecer al autenticidad de los restos.
Los huesos de Quevedo junto a los de animales, niños pequeños, jóvenes y ancianos, lo que obligó a hacer varias discriminaciones hasta quedarse con un grupo de restos que cumplían con el perfil del escritor, fallecido a los 65 años.
En total, se pudieron recuperar diez fragmentos del esqueleto, algunas vértebras, los dos fémures y una clavícula.

Del cráneo, "no se sabe nada". Pero, la menos, corrió mejor suerte que sus compañeros de letras, todavía en paredero deconocido.


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Bibliografía:
Lope, Calderón y Cervantes: genios universales que no pueden descansar en paz.
Biografía de Lope de Vega.
¿Y Cervantes, Calderón y Lope?
El libro de los sucesos.
Calderón de la Barca en wikipedia.
Los seis entierros de Calderón de la Barca.
Las tumbas perdidas de nuestros hombres ilustres.
Tumbas perdidas: sin rastro de nuestros ilustres del siglo de Oro.
Identifican los restos de Quevedo en una parroquia de Villanueva de los Infantes.
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