lunes, 30 de diciembre de 2013

El día que murió la inteligencia

Pocas defunciones tienen fechas tan unánimemente aceptadas. No nos referimos a personas, lógicamente, sino a valores intangibles; por ejemplo, la música murió un martes 3 de febrero de 1959; la inocencia en el deporte, un 26 de septiembre de 1988; Las novelas de Caballerías murieron en enero de 1605, cuando un complutense escribió la mejor y definitiva; …


¿Y la inteligencia? La inteligencia murió un 31 de diciembre… de 1936.

El día en que Miguel de Unamuno cumplió los deseos de Millán Astray, expresados en su "mejor" aportación a la posteridad:
- ¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte!
El episodio, acaecido el 12 de octubre de 1936 en la Univesidad de Salamanca, de la que Unamuno era Rector, es sobradamente conocido, como también lo es la poliédrica personalidad de D. Miguel.

Pero su respuesta ha quedado para la historia como el reflejo de la España que surgió del golpe de estado de Franco y que todavía, pese a quien pese, no hemos conseguido superar definitivamente:
 «¡Este es el templo de la inteligencia, y yo soy su sumo sacerdote! Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país.

Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis, porque para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho».

De aquél acto intitucional tuvo que salir escoltado por nada menos que Carmen Polo de Franco, en la que seguramente fue también su mejor aportación a la posteridad.

Unamuno fue destituido de su cargo de Rector de la Universidad de Salamanca por el propio Franco solo unos días más tarde, y recluido a arresto domiciliario.

El 31 de diciembre murió en su casa, humillado intelectualmente aunque liberado de llegar a ver hasta qué punto sus palabras se hicieron realidad.
"Pero cualquier día me levantaré —pronto— y me lanzaré a la lucha por la libertad, yo solo. No, no soy fascista ni bolchevique; soy un solitario".

Uno de los asistentes al acto, José María Pemán (conocido, entre otras cosas, por ser el autor de la letra del himno español, vigente hasta la muerte del dictador), publicó el 26 de noviembre de… ¡1964! su versión de los hechos, bajo el título "La verdad de aquel día" (disponible también en digital).

Y esta era su conclusión:
Ni Unamuno ni Millán Astray eran hombres a los que les gustara pasar inadvertidos en una sesión en la que hubo, con tanta abundancia, ovaciones y entusiasmos. Los dos estaban acostumbrados a exponer el pecho a cuerpo limpio, el uno a las ideas contrarias y el otro a las balas enemigas...
Eran dos españoles. Dios los tenga en su gloria, en el lugar que reserva a los santos y mártires de la vehemencia española.
Les dejo con unos versos de Pemán, que todavía es posible reconocer en muchos periodistas y políticos de este país:
«¿Para qué esas libertades
que nunca el pueblo ha buscado?
Libertad siempre la hubo
Para lo bueno y lo cristiano:
Si quieren otra...es que quieren
Libertad para lo malo».
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Pero no se me despisten: este apunte es un modesto homenaje a Miguel de Unamuno, cuya obra encarecidamente #RecomiendoLeer.

La ciudad de Salamanca y su Alma Mater le devolvieron los honores años después, cuando ya era tarde.

Con pocos, pero doctos libros juntos…

Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos.

Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.

Las grandes almas que la muerte ausenta,
de injurias de los años, vengadora,
libra, ¡oh gran don Iosef!, docta la emprenta.

En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquélla el mejor cálculo cuenta
que en la lección y estudios nos mejora.








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Disculpen que no haga el típico resumen del año. 

Les dejo con las recomendaciones lectoras que hemos ido haciendo durante estos meses y con el habitual consejo: #recomiendoleer.

Que al año 2014 nos vuelva más sabios además de más viejos.


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viernes, 20 de diciembre de 2013

Cuento de Navidad. Ray Bradbury

El día siguiente sería Navidad y, mientras los tres se dirigían a la estación de naves espaciales, el padre y la madre estaban preocupados. Era el primer vuelo que el niño realizaría por el espacio, su primer viaje en cohete, y deseaban que fuera lo más agradable posible.

Ilustración de Oscar Scotellaro para el Cuento de Navidad de Ray Bradbury
Ilustración de Oscar Scotellaro
Cuando en la aduana los obligaron a dejar el regalo porque pasaba unos pocos kilos del peso máximo permitido y el arbolito con sus hermosas velas blancas, sintieron que les quitaban algo muy importante para celebrar esa fiesta. El niño esperaba a sus padres en la terminal. Cuando éstos llegaron, murmuraban algo contra los oficiales interplanetarios.

- ¿Qué haremos?

- Nada, ¿qué podemos hacer?

- ¡Al niño le hacía tanta ilusión el árbol!

La sirena aulló, y los pasajeros fueron hacia el cohete de Marte. La madre y el padre fueron los últimos en entrar. El niño iba entre ellos, pálido y silencioso.

- Ya se me ocurrirá algo -dijo el padre.

- ¿Qué...? -preguntó el niño.

El cohete despegó y se lanzó hacia arriba al espacio oscuro. Lanzó una estela de fuego y dejó atrás la Tierra, un 24 de diciembre de 2052, para dirigirse a un lugar donde no había tiempo, donde no había meses, ni años, ni horas. Los pasajeros durmieron durante el resto del primer "día". Cerca de medianoche, hora terráquea según sus relojes neoyorquinos, el niño despertó y dijo:

- Quiero mirar por el ojo de buey.

- Todavía no -dijo el padre-. Más tarde.

 - Quiero ver dónde estamos y a dónde vamos.

- Espera un poco -dijo el padre.

El padre había estado despierto, volviéndose a un lado y a otro, pensando en la fiesta de Navidad, en los regalos y en el árbol con sus velas blancas que había tenido que dejar en la aduana. Al fin creyó haber encontrado una idea que, si daba resultado, haría que el viaje fuera feliz y maravilloso.

 - Hijo mío -dijo-, dentro de media hora será Navidad.

La madre lo miró consternada; había esperado que de algún modo el niño lo olvidaría. El rostro del pequeño se iluminó; le temblaron los labios.

- Sí, ya lo sé. ¿Tendré un regalo? ¿Tendré un árbol? Me lo prometieron.

- Sí, sí. todo eso y mucho más -dijo el padre.

- Pero... -empezó a decir la madre.

 - Sí -dijo el padre-. Sí, de veras. Todo eso y más, mucho más. Perdón, un momento. Vuelvo pronto.

Los dejó solos unos veinte minutos. Cuando regresó, sonreía.

 - Ya es casi la hora.

- ¿Puedo tener un reloj? -preguntó el niño.

 Le dieron el reloj, y el niño lo sostuvo entre los dedos: un resto del tiempo arrastrado por el fuego, el silencio y el momento insensible.

- ¡Navidad! ¡Ya es Navidad! ¿Dónde está mi regalo?

- Ven, vamos a verlo -dijo el padre, y tomó al niño de la mano.

Salieron de la cabina, cruzaron el pasillo y subieron por una rampa. La madre los seguía.

- No entiendo.

- Ya lo entenderás -dijo el padre-. Hemos llegado.

Se detuvieron frente a una puerta cerrada que daba a una cabina. El padre llamó tres veces y luego dos, empleando un código. La puerta se abrió, llegó luz desde la cabina, y se oyó un murmullo de voces.

- Entra, hijo.

- Está oscuro.

 - No tengas miedo, te llevaré de la mano. Entra, mamá.

Entraron en el cuarto y la puerta se cerró; el cuarto realmente estaba muy oscuro. Ante ellos se abría un inmenso ojo de vidrio, el ojo de buey, una ventana de metro y medio de alto por dos de ancho, por la cual podían ver el espacio. El niño se quedó sin aliento, maravillado. Detrás, el padre y la madre contemplaron el espectáculo, y entonces, en la oscuridad del cuarto, varias personas se pusieron a cantar.

- Feliz Navidad, hijo -dijo el padre.

Resonaron los viejos y familiares villancicos; el niño avanzó lentamente y aplastó la nariz contra el frío vidrio del ojo de buey. Y allí se quedó largo rato, simplemente mirando el espacio, la noche profunda y el resplandor, el resplandor de cien mil millones de maravillosas velas blancas.

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Ray Bradbury. Firma








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La ilustración es de Oscar Scotellaro.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Desconfía de aquellos que te enseñan listas de nombres, números y fechas…

LA MEJOR ESCUELA

José Agustín Goytisolo
Desconfía de aquellos que te enseñan
listas de nombres, números y fechas
y que siempre repiten modelos de cultura
que son la triste herencia que aborreces.

No aprendas sólo cosas, piensa en ellas,
y construye a tu antojo situaciones e imágenes
que rompan la barrera que aseguran existe
entre la realidad y la utopía:
vive en un mundo cóncavo y vacío,
juzga cómo sería una selva quemada,
detén el oleaje de las rompientes,
tiñe de rojo el mar,
sigue unas paralelas hasta que te devuelvan
el punto de partida,
haz aullar a un desierto,
familiarízate con la locura

Después sal a la calle y observa,
es la mejor escuela de tu vida.

José Agustín Goytisolo









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• Esta entrada participa en la VIII Edición del Carnaval de Humanidades, cuyo blog anfitrión es ::ZTFNews, y que esta ocasión quiere resaltar la relación entre la poesía y las matemáticas. Algo de eso hay en estos versos.
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miércoles, 18 de diciembre de 2013

Acertijo poético matemático

Poesía y matemáticas no están reñidas, como podréis comprobar en la excelente recopilación que ha hecho José María Sorando Muzás en Matemáticas y Poesía. Y esa es solo una parte de Matemáticas en tu mundo.

Y es que, como reza el encebazado de la web…
"La poesía es la forma de lenguaje  más concisa y cargada de significado, del mismo modo que las ecuaciones son la forma más sucinta de expresar el aspecto de la realidad que describen"
Graham Farmelo
Así que hoy os traigo un acertijo poético matemático; unos versos anónimos (según el antologista) que esconden un sencillo problema:
Fallas más que una escopeta de feriaTIRO AL BLANCO  
Por presumir de certero
un tirador atrevido
se encontró comprometido
en el lance que os refiero:
Y fue, que ante una caseta
de la feria del lugar
presumió de no fallar
ni un tiro con la escopeta,
y el feriante alzando el gallo
un duro ofreció pagarle
por cada acierto y cobrarle
a tres pesetas el fallo.
Dieciséis veces tiró
el tirador afamado
y al fin dijo, despechado
por los tiros que falló:
Mala escopeta fue el cebo
y la causa de mi afrenta,
pero ajustada la cuenta
Nl ME DEBES Nl TE DEBO. 
Y todo el que atentamente
este relato siguió
podrá decir fácilmente
cuántos tiros acertó.

¿Se atreven con él?

Si eres perezoso, la solución aquí.

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Esta entrada participa en la Edición 4.123105625 del Carnaval de Matemáticas, cuyo blog anfitrión es Que no te aburran las mates.

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lunes, 16 de diciembre de 2013

La Edad de Plata que debió ser de Oro #poema27

16 diciembre de 1927. Sevilla. Un grupo de jóvenes poetas celebra un acto de homenaje a Góngora con motivo del tercer centenario de la muerte de poeta cordobés.

Generación del 27

Fue Gerado Diego quien acuñó el nombre de Generación del 27 cuando, en 1932, publicó una antología que recogía la obra de los mejores poetas jóvenes del momento; el vínculo de unión entre todos ellos, más allá de corrientes estilísticas, era su vinculación con el homenaje gongorino de 5 años antes.

En palabras del propio Gerardo Diego:
"Mes de abril de 1926. Una improvisada y amistosa tertulia pone sobre la mesa de un café el lema del Centenario de Góngora. Hay que hacer algo. Y tenemos que hacerlo nosotros. Si esperamos que lo hagan las corporaciones oficiales pasaremos por el bochorno de que España celebre el Centenario de su más grande poeta entre una absoluta indiferencia, con cualquier actillo exterior y falso, algún certamen novelesco y media docena de artículo de enciclopedia, contentos de haber matado el tema nuestro de cada día o semana de colaboración.
Actillos, certamenillos, ensayillos, trabados de cortapisas y reservas miserables, cuando no de hipócritas agravios para la más pura de nuestras glorias poéticas".

Gerardo Diego; Crónica de un centenario gongorino (1927)

Todo el mundo reconoce como el Siglo de Oro de la literatura española la época del Renacimiento y el Barroco, los siglos XVI y XVII, y que incluyen todos los estilos y géneros: Bartolomé de las Casas, Baltasar Gracián, Garcilaso, Santa Teresa, Cervantes, Quevedo, Góngora, Tirso de Molina, Lope de Vega, Calderón de la Barca… la nómina es infinita.

Lo que seguramente menos gente conozca es que las tres primeras décadas del siglo XX español han merecido la denominación de Edad de Plata, periodo de enorme desarrollo cultural y científico, de la mano de los pertenecientes a la generación del 98, la generación de 14 y la generación del 27, (y otros de difícil clasificación generacional pero contemporáneos) entre los que se encuentran escritores, poetas, filósofos, dramaturgos, filólogos, científicos, matemáticos, ingenieros, pintores, escultores, músicos, arquitectos, políticos, humoristas, directores de cine… juzguen ustedes:

Gacía Lorca, Miguel Hernández, Gerargo Diego, Dámaso Alonso, el Nobel Alexandre (que nadie duda de que recibió el galardón como reconocimiento a toda una generación);

Luis Cernuda, Edgar Neville, Jardiel Poncela, Ramón J. Sender, Alberti, Alejandro Casona, Miguel Mihura, Concha Méndez, Valle Inclán, Unamuno, los Machado;

Menéndez Pidal, Américo Castro;  Falla, Baroja, Ramiro de Maeztu, Benavente, Ortega y Gasset, Zuloaga, Falla, Granados, Albéniz, Juan Gris, Dalí, Miró, Azaña, Marañón, D'Ors, Gómez de la Serna;

Clara Campoamor, María Zambrano, María Moliner, Ramón y Cajal, Torres Quevedo, Rey Pastor, Severo Ochoa, Grande Covián, Buñuel…

Seguramente es la época de la historia de España que más cerebros talentosos ha dado. Y a buen seguro merecería la denominación áurea si no fuera porque ese galardón ya había sido otorgado en el s. XVIII a sus antecesores renacentistas y barrocos.

Este periodo argénteo solo se vio truncado por la Guerra Civil, y las consecuencias que supuso su desmatelación (y la de las instituciones que lo hicieron posible) todavía las estamos pagando un siglo después.

El caso es cada 16 de diciembre desde hace 5 años, @tonisolano nos convoca a través de su Re(paso) de lengua a que compartamos en nuestros blogs y perfiles sociales poemas o versos de algunos de los miembros de la Generación del 27, a modo de homenaje, en el aniversario de su "acto fundacional".

Así que, fiel a la cita, aquí va mi aportación:
Deshaced este verso
Deshaced este verso.
Quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma. 
Aventad las palabras,
y si después queda algo todavía,
eso,
será la poesia. 
¿Qué
importa
que la estrella
esté rémora
y deshecha
la rosa? 
Aún tendremos
el brillo y el aroma.

León Felipe.

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Contribuye tú también a este modesto homanaje virtual publicando en tu blog o Redes Sociales versos o poemas de alguno de los miembros de la Generación del 27. Usa el hashtag #poema27.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Los tontos miran la matemática desde una respetuosa distancia

"Existe una opinión muy generalizada según la cual la matemática es la ciencia más difícil cuando en realidad es la más simple de todas. La causa de esta paradoja reside en el hecho de que, precisamente por su simplicidad, los razonamientos matemáticos equivocados quedan a la vista.  
En una compleja cuestión de política o arte, hay tantos factores en juego y tantos desconocidos o inaparentes, que es muy difícil distinguir lo verdadero de lo falso. 

El resultado es que cualquier tonto se cree en condiciones de discutir sobre política y arte -y en verdad lo hace- mientras que mira la matemática desde una respetuosa distancia".

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Ernesto Sábato
Ernesto Sábato, por Julio César Ibarra
El nombre de Ernesto Sábato ha quedado para la posteridad en los manuales de literatura, aunque su obra y su figura son mucho más amplias. Físico de formación, obtuvo en 1938 una importante beca para realizar "trabajos de investigación sobre radiaciones atómicas en el Laboratorio Curie en París".
"Durante ese tiempo de antagonismos, por la mañana me sepultaba entre electrómetros y probetas y anochecía en los bares, con los delirantes surrealistas. En el Dome y en el Deux Magots, alcoholizados con aquellos heraldos del caos y la desmesura, pasábamos horas elaborando cadáveres exquisitos".
Pero "en el Laboratorio Curie, en una de las más altas metas a las que podía aspirar un físico, me encontré vacío de sentido. Golpeado por el descreimiento, seguí avanzando por una fuerte inercia que mi alma rechazaba".

Así que, tras un breve paso por el MIT, decide abandonar definitivamente la ciencia para dedicarse a la literatura.

El impacto de este abandono no fue menor. En su libro de memorias, Antes del fin, Sábato cuenta:
"Cuando a principios de los cuarenta tomé la decisión de abandonar la ciencia, recibí durísimas críticas de los científicos más destacados del país. El doctor Houssay me retiró el saludo para siempre. El doctor Gaviola, entonces director del Observatorio de Córdova, que tanto me había querido, dijo: ‘Sabato abandona la ciencia por el charlatanismo’. Y Guido Beck, emigrado austriaco, discípulo de Einstein, en una carta se lamenta diciendo: ‘En su caso, perdemos en usted un físico muy capaz en el cual tuvimos muchas esperanzas’".
En 1945 publicó su primer libro, Uno y el Universo, una serie de artículos filosóficos en los que critica la aparente neutralidad moral de la ciencia y alerta sobre los procesos de deshumanización en las sociedades tecnológicas.

Ernesto Sábato entrega a Raúl Alfonsín el informe "Nunca Más" sobre los crímenes de la dictadra militar argentina.
Ernesto Sábato entrega a Raúl Alfonsín el informe "Nunca Más"
sobre los crímenes de la dictadra militar argentina.
Su compromiso social y político, a pesar de las críticas de "miembro de la hipocresía argentina" en tiempos de la dictadura militar, le hicieron acreedor del encargo de presidir la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas), "con el objetivo de investigar las graves, reiteradas y planificadas violaciones a los derechos humanos durante la llamada guerra sucia de entre 1976 y 1983, llevadas a cabo por la dictadura militar argentina".

El resultado de esa investigación fue el informe "Nunca Más", también conocido como "Informe Sábato", que abrió las puertas para el juicio a las Juntas de la dictadura militar.

Pero hoy nos interesa más su perfil científico que el literario, político o filosófico, aunque todos ellos estén ineludiblemente interrelacionados y presentes en su obra. Y así quedó plasmado en el libro Uno y el Universo, al que pertence el capítulo que transcribimos a continuación y que aúna perfectamente el perfil ambivalente de Sábato.

Aquí veréis una lúcida y actual reflexión sobre el hombre (y el científico) en su relación con la ciencia; y sobre la ciencia y su relación con los hombres.

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Ciencia
de Uno y el Universo. 1945

Durante siglos el hombre de la calle tuvo más fe en la hechicería que en la ciencia: para ganarse la vida, Kepler necesitó trabajar de astrólogo; hoy los astrólogos anuncian en los diarios que sus procedimientos son estrictamente científicos. El ciudadano cree con fervor en la ciencia y adora a Einstein y a Madame Curie. Pero, por un destino melancólico, en este momento de esplendor popular muchos profesionales comienzan a dudar de su poder.

El matemático y filósofo inglés A. N. Whitehead nos dice que la ciencia debe aprender de la poesía; cuando un poeta canta las bellezas del cielo y de la tierra no manifiesta las fantasías de su ingenua concepción del mundo, sino los hechos concretos de la experiencia “desnaturalizados por el análisis científico”.

Probablemente, este desencuentro entre el profesional y el profano se debe a que el desarrollo de la ciencia a la vez implica un creciente poder y una creciente abstracción. El hombre de la calle sólo ve lo primero, siempre dispuesto a acoger favorablemente a los vencedores; el teórico ve ambos aspectos, pero el segundo comienza a preocuparle en forma esencial, hasta el punto de hacerle dudar de la aptitud de la ciencia para aprehender la realidad. Este doble resultado del proceso científico parece contradictorio en sí mismo. En rigor es la doble cara de una misma verdad: la ciencia no es poderosa a pesar de su abstracción sino justamente por ella.

Ernesto Sábato: Uno y el UniversoEs difícil separar el conocimiento vulgar del científico; pero quizá pueda decirse que el primero se refiere a lo particular y concreto, mientras que el segundo se refiere a lo general y abstracto. “La estufa calienta” es una proposición concreta, hasta doméstica y afectiva, con reminiscencias de cuentos de Dickens. El científico toma de ella algo que nada tiene que ver con estas asociaciones: provisto de ciertos instrumentos, observará que la estufa tiene mayor temperatura que el medio ambiente y que el calor pasa de aquélla a éste. En la misma forma examinará otras afirmaciones parecidas, como “la plancha quema”, “las personas que se retardan toman el té frío”. El resultado de sus reflexiones y medidas será una sola y seca conclusión: “El calor pasa de los cuerpos calientes a los fríos”.

Todavía esto es bastante accesible para la mente común: el desiderátum del hombre de ciencia es enunciar juicios tan generales que sean ininteligibles, lo que se logra con la ayuda de la matemática. El enunciado anterior todavía no le satisface y sólo queda tranquilo cuando puede llegar a decir: “La entropía de un sistema aislado aumenta constantemente”.

Del mismo modo, cuestiones como la caída de la manzana sobre la cabeza de Newton, la existencia de las cataratas del Iguazú, la fórmula del movimiento acelerado y el accidente de Cyrano, pueden reunirse exitosamente en la proposición “El tensorg es nulo”, que, como observa Eddington, tiene el mérito de la concisión, ya que no el de la claridad.

La proposición “la estufa calienta” expresa un conocimiento y por lo tanto da algún poder al que lo posee: sabe que si tiene frío será conveniente acercarse a una estufa. Pero este conocimiento es bastante modesto, no le sirve para ninguna otra situación.

En cambio, si alguien tiene pleno conocimiento de que la “entropía de un sistema aislado aumenta constantemente”, no sólo buscará una estufa para calentarse —resultado muy magro para veinte años de estudio— sino que podrá resolver una enorme cantidad de problemas, desde el funcionamiento de un motor hasta la evolución del Universo.

Así, a medida que la ciencia se vuelve más abstracta y en consecuencia más lejana de los problemas, de las preocupaciones, de las palabras de la vida u utilidad aumenta en la misma proporción. Una teoría tiene tantas más aplicaciones cuanto más universal, y por lo tanto cuanto más abstracta, ya que lo concreto se pierde con lo particular.

El poder de la ciencia se adquiere gracias a una especie de pacto con el diablo: a costa de una progresiva evanescencia del mundo cotidiano. Llega a ser monarca, pero, cuando lo logra, su reino es apenas un reino de fantasmas.

Se logra unificar todas aquellas proposiciones porque se eliminan los atributos concretos que permiten distinguir una taza de té, una estufa y personas que se retardan. En este proceso de limpieza va quedando bien poco; la infinita variedad de concreciones que forma el universo que nos rodea desaparece; primero queda el concepto decuerpo, que es bastante abstracto, y si seguimos adelante apenas nos quedará el concepto demateria, que todavía es más vago: el soporte o el maniquí para cualquier traje.

El universo que nos rodea es el universo de los colores, sonidos, y olores; todo eso desaparece frente a los aparatos del científico, como una formidable fantasmagoría.

El Poeta nos dice:
El aire el huerto orea
y ofrece mil olores al sentido;
los árboles menea
con un manso ruido
que del oro y del cetro pone olvido.
 Pero el análisis científico es deprimente: como los hombres que ingresan en una penitenciaría, las sensaciones se convierten en números. El verde de aquellos árboles que el aire menea ocupa una zona del espectro alrededor de las 5000 unidades Angström; el manso ruido es captado por micrófonos y descompuesto en un conjunto de ondas caracterizadas cada una por un número; en cuanto al olvido del oro y del cetro, queda fuera de la jurisdicción del científico, porque no es susceptible de convertirse en matemática.

El mundo de la ciencia ignora los valores: un geómetra que rechazara el teorema de Pitágoras por considerarlo perverso tendría más probabilidades de ser internado en un manicomio que de ser escuchado en un congreso de matemáticos. Tampoco tiene sentido una afirmación como “tengo fe en el principio de conservación de la energía”; muchos hombres de ciencia hacen afirmaciones de este género, pero se debe a que construyen la ciencia no como científicos sino simplemente como hombres.

Giordano Bruno fue quemado por haber cantado frases por el estilo de “creo exaltadamente en la infinidad del universo”; es explicable que haya sufrido el suplicio por esta frase en tanto que poeta o metafísico; pero sería penoso que haya creído sufrirla como hombre de ciencia, porque en tal caso habría muerto por una frase fuera de lugar.

Estrictamente, los juicios de valor no tienen cabida en la ciencia, aunque intervengan en su construcción; el científico es un hombre como cualquiera y es natural que trabaje con toda la colección de prejuicios y tendencias estéticas, místicas y morales que forman la naturaleza humana. Pero no hay que cometer la falacia de adjudicar estos vicios del modus operandi a la esencia del conocimiento científico.

De este modo, el mundo se ha ido transformando paulatinamente de un conjunto de piedras, pájaros, árboles, sonetos de Petrarca, cacerías de zorro y luchas electorales, en un conglomerado de sinusoides, logaritmos, letras griegas, triángulos y ondas de probabilidad. Y lo que es peor: nada más que en eso. Cualquier científico se negará a hacer consideraciones sobre lo que podría estar más allá de la mera estructura matemática.

La relatividad completó la transformación del universo físico en fantasma matemático. Antes, al menos, los cuerpos eran trozos persistentes de materia que se movían en el espacio. La unificación del espacio y el tiempo ha convertido al universo en un conjunto de “sucesos”, y en opinión de algunos la materia es una mera expresión de la curvatura cósmica. Otros relativistas imaginan que en el universo no hay pasado, ni presente, ni futuro; como en el reino de las ideas platónicas, el tiempo sería una ilusión más del hombre, y las cosas que cree amar y las vidas que cree ver transcurrir apenas serían fantasmas imprecisos de un Universo Eterno e Inmutable.

La ciencia estricta —es decir, la ciencia matematizable— es ajena a todo lo que es más valioso para un ser humano: sus emociones, sus sentimientos de arte o de justicia, su angustia frente a la muerte. Si el mundo matematizable fuera el único mundo verdadero, no sólo sería ilusorio un palacio soñado, con sus damas, juglares y palafreneros; también lo serían los paisajesde la vigilia o la belleza de una fuga de Bach. O por lo menos sería ilusorio lo que en ellos nos emociona.

Ciencia y moral. Un telémetro de artillería requiere el concurso de matemáticos, físicos e ingenieros; pero puede ser utilizado por los ejércitos de un bandolero o por hombres que luchan por la libertad. Los productos de la ciencia son ajenos al mundo de los valores éticos: el teorema de Pitágoras puede ser verdadero o falso; pero no puede ser perverso, ni respetable, ni decente, ni bondadoso, ni colérico.

Sin embargo, la matemática, la física y en general todas las ramas que han llegado al estadio de ciencia estricta, no de simple conocimiento o clasificación empírica —Wissenschaft—, tienen un valor formativo que debe ser calificado como moralizador.

En la ciencia estricta, el yo debe ser sacrificado a la objetividad; el hombre que investiga la naturaleza lo hace con los deseos, prejuicios y vanidades que son inseparables de la pobre condición humana; pero, frente a los insobornables hechos, hay un instante en que el investigador debe abandonar sus deseos, sus prejuicios y sus vanidades; este es el duro momento en que un verdadero científico se manifiesta superior al resto de los mortales; si Aristóteles hubiera sobrevivido hasta el Renacimiento y hubiera aceptado la refutación de su teoría ante la experiencia de la Torre de Pisa, entonces habría  pasado a la historia como un verdadero hombre de ciencia.

Estas rectificaciones no son fáciles; la historia de la ciencia está llena de hombres que se aferraron a teorías falsas mucho después que los hechos las hubieron destrozado. Los peripatéticos contemporáneos de Galileo se negaron a aceptar la existencia de los satélites de Júpiter; Poggendorff pasó a la historia por haber encajonado la memoria de Mayer, descubridor del principio de la energía; Painlevé se negaba a aceptar la teoría de Einstein; Le Chatelier comentaba con sorna que “algunos ilusos dicen haber comprobado la producción de gas helio por el uranio”, varios años después que centenares de físicos trabajaban en radiactividad.

La ciencia es una escuela de modestia, de valor intelectual y de tolerancia: muestra que el pensamiento es un proceso, que no hay gran hombre que no se haya equivocado, que no hay dogma que no se haya desmoronado ante el embate de los nuevos hechos.

Ernesto Sábato.
Uno y el Universo.

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Más info:
Ernesto Sábato, el escritor matemático.
Ernesto Sábato en iuventicus.
Ernesto Sábato: la muerte del científico desencantado.
y en wikipedia.
Uno y el Universo. Texto completo en scribd.

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lunes, 2 de diciembre de 2013

El inventor de la máquina del tiempo

H.G.Wells ha pasado a la historia de la literatura como autor de novelas de Ciencia Ficción. La más conocida, seguramente, es La Guerra de los Mundos, que aterrorizó a los norteamericanos con la dramatización radiofónica que realizó Orson Welles el 30 de octubre de 1938.

Otra de las aportaciones de Wells (que no Welles) es la invención de la máquina del tiempo en su novela homónima de 1895. En ella narra las pericias de un viajero en el tiempo aunque no se detiene mucho a profundizar en las paradojas temporales en las que luego se han detenido otros autores.

Tampoco se detiene a hacer una descripción muy detallada ni científica del artilugio, como sí solía hacer Julio Verne, al que describe muy someramente, en un claro intento de dejar al lector el trabajo de visualización mental.

El Anacronópete, de Enrique Gaspar y Rimbau
Lo que poca gente sabe es que la máquina del tiempo no lo inventó H.G. Wells, sino un tal Enrique Gaspar y Rimbau, escritor y autor teatral español. Y en 1887 publica una obra titulada el Anacronópete:
“…debe su nombre a tres voces griegas: aná que significa “hacia atrás”, cronos “el tiempo” y petes “el que vuela”, justificando de este modo su misión de volar hacia atrás en el tiempo;
porque en efecto, merced a él, puede uno desayunarse a las siete en París, en el siglo XIX; almorzar a las doce en Rusia con Pedro el Grande; comer a las cinco en Madrid con Miguel de Cervantes Saavedra -si tiene con qué aquel día- y, haciendo noche en el camino, desembarcar con Colón al amanecer en las playas de la virgen América.”

Iba a extenderme en la semblanza de Don Enrique Gaspar y en la obra, pero este trabajo ya lo hicieron hace unos años en "Enrique Gaspar y la primera máquina del tiempo", en "El anacronópete, la primera máquina del tiempo", en "Para máquina del tiempo, la de don Enrique Gaspar", y en "HG Wells or Enrique Gaspar: Whose time machine was first?", así que no nos extenderemos más.

Sirva esta entrada para dejaros la obra digitalizada íntegramente para su consulta y lectura: el Anacronópete.

El Anacronópete, la primera máquina del tiempo, de Enrique Gaspar y Rimbau



miércoles, 20 de noviembre de 2013

Un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo

Levantemos nuestros libros y nuestros lápices, pues son las armas más poderosas.

Un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo.

La educación es la única solución. Educación primero.

Malala. Premio Sajarov a la libertad de conciencia
El sabio refrán "La pluma es más poderosa que la espada" es cierto.
Los extremistas tienen miedo de libros y bolígrafos.
El poder de la educación les da miedo. Tienen miedo de las mujeres. El poder de la voz de las mujeres les da miedo. 

Recuerdo que había un chico en nuestra escuela a quien un periodista le preguntó

     - "¿por qué los talibanes están en contra de la educación?

Él respondió de manera muy simple a la vez que apuntaba hacia su libro, dijo:

     - "un talibán no sabe lo que está escrito en el interior de este libro."

Creemos en el poder y la fuerza de nuestras palabras. Nuestras palabras pueden cambiar el mundo entero porque estamos todos juntos, unidos por la causa de la educación.


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Malala Yousafzai.
Hoy ha recibido el Premio Sajarov a la libertad de conciencia, otorgado por el Parlamento Europeo.

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Puedes leer la traducción completa del discurso en Ánima Revolution.

martes, 12 de noviembre de 2013

El misterioso caso del Primer Ministro desaparecido

Muchos Presidentes y Primeros Ministros han desaparecido de la vida política activa porque han dimitido, han sido asesinados, depuestos o derrocados, en las más diversas circunstancias.

Harold Holt, presidente de Australia, desaparecido sin dejar rastro mientras buceabaPero solo se conoce un caso en el que un Primer Ministro en ejercicio haya desaparecido, literamente, de la faz de la tierra, sin dejar rastro, mientras ostentaba el cargo.

Se trata del australiano Harold Holt, desaparecido en 1967 después de arrojarse al mar para practicar una de sus aficiones favoritas.

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Hay presidentes o primeros ministros que han sido asesinados, como Kennedy, Sadat, Rabin o Aldo Moro;

otros han dimitido de sus cargos -intentando evitar males mayores- como Nixon, Mubarak, Fijimori o Musharraf;

otros han sido destituidos por los más diversos métodos, como Allende, Noriega, Mohamed Morsi, Perón… ;

hay dictadores depuestos por revueltas populares, como la dictadura salazarista de Portugal, el rumano Ceaușescu o el Libio Gadafi;

y dictadores que derrocaron a otros dictadores, como hicieron Castro con Batista en Cuba; Henri Namphy con Jean-Claude Duvalier en Haití; o Óscar Humberto Mejía con Efraín Ríos Montt en Guatelamala.

Pero solo se tiene noticia de un presidente que haya desaparacido, literalmente y sin dejar rastro, en el ejercicio de su cargo.

Este es el caso de Harold Holt, décimoséptimo Primer Ministro de Australia.

Después de más de 30 años de actividad parlamentaria y política, accedió al cargo de Primer Ministro el 26 de enero de 1966, pero solo estuvo en el puesto durante 22 meses.

Una mañana de diciembre de 1967, en pleno verano Australiano, decide ir a navegar con unos amigos para ver al navegante autraliano Alec Rose, que participa en la regata de la vuelta al mundo en solitario.

En un momento determinado, recalan en Cheviot Beach, una conocida playa para la práctica del buceo. Pese a los consejos de sus amigos, que le alertan de que la playa es peligrosa por las corrientes y por el mal estado de la mar ese día, Harold Hold decide arrojarse al mar para bucear un rato, una de sus aficiones favoritas, como buen australiano.

Al poco rato, Holt desaparece de la vista de sus amigos. Y así da comienzo una de las mayores operaciones de búsqueda de la historia de Australia.

la presa española se hizo un modesto eco del suceso: así, ABC recogió la noticia el 19 de diciembre de 1967, en su página 31; y La Vanguardia de ese mismo dia, en la página 19.

La Búsqueda no tuvo éxito, y sus restos jamás fueron recuperados, dando así pábulo a no pocas especulaciones y leyendas urbanas, que van desde el suicidio y la abducción por extraterrestres hasta el secuestro por parte de un submarino chino (para quienes supuestamente espiaba), el rapto por parte de la CIA o la fuga intencionada para poder escaparse con su amante.

En su momento no se produjo investigación oficial alguna porque la legislación del estado de Victoria, donde se produjo la desaparición, no permitía realizar investigaciones forenses sin que se hubiera encontrado el cadáver.

Tuvieron que pasar 37 años, y un cambio de las leyes, para que Harold Holt fuera declarado oficialmente muerto, en 2005.

Centro de Natación Harold Holt
en Melbourne. Wikipedia

Como homenaje a su figura, se le puso su nombre a un Centro de Natación en Melbourne.

La ironía de conmemorar al desaparecido Holt con una piscina ha sido una frecuente fuente de comentarios jocosos entre los australianos, a los que siempre se les ha atribuido un especial sentido del humor.

El tema ha dado para varios libros y documentales sobre su figura y las circunstancias de su desaparición.

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Más info y bibliografía:
Top ten de dictadores depuestos.
On this day: Harold Holt desappears.
The chinese submarine story.
• Página dedicada al affaire Harold Holt.
Documentos sobre la desaparición de Harold Holt en el Archivo Nacional de Asutralia.

martes, 29 de octubre de 2013

"O te dedicas a hacer política o te dedicas a leer"

Después del éxito del entonces candidato y actual presidente de México Enrique Peña Nieto en su intervención en la Feria del Libro de Guadalajara, incapaz de decir qué tres libros había marcado su vida;
Y tras la posterior afirmación de Evo Morales de que "no le gusta leer", hoy traemos la continuación de aquellos pasajes.

Un amable comentarista nos deja un comentario,  en el que nos hace saber:
"Estoy consciente de que es un tema pasado pero solo para darle un poco de seguimiento.

 "meses después de el ridículo del actual presidente Enrique Peña Nieto durante la feria del libro, se realizó una encuesta a diputados de los distintos estados del país y eso confirma tu publicación:
"- Los dirigentes no leen;"
Este fue el resultado de la encuesta: Tres libros que marcaron tu vida.



La Biblia, el Principito, Juan Salvador Gaviota; Quién ha robado mi queso, libros (en genérico) de historia de México… Uno acierta a mencionar a Rulfo, y porque lo leyeron en secundaria, y otra a Ana Frank.

Algunas respuestas son del tipo
- "no soy muy afecto a la lectura";
- "específicamente no le puedo decir un libro y un autor que haya marcado mi vida…";  
- la Metemorfosis de (un tal) Franka;
- "… uhmm… no puedo… es que son novelas";
- "tengo poca posibilidad de lectura";
- "en este tema soy un ciudadano que… que sí me gusta leer, pero no leo exactamente autores en especial…";

Pero lo más asombroso es la afirmación de Maricruz Cruz Morales, diputada federal por el PRI:
Efectivamente, los mexicanos debemos de tener cultura. Eso es indudable, es innegable.
Pero: o te dedicas a ser dirigente social, o te dedicas a hacer propuestas, o te dedicas a hacer política… o te dedicas a leer.

Efectivamente su servidora sí ha leído algunos libros, me gustan varios libros… hay libros que me interesan de sobremanera, sobre todo los libros que se refieren a la historia de este país. Sobre todo he leído varios, varios, poco de muchos, poco de muchos, … es una gran combinación…
Una encuesta como esta debería hacerse en España.

Ahí queda eso. Aclaro que oo soy mexicano ni vivo en México. No sé si tienen allí (o tenemos en España) los dirigentes que nos merecemos; yo creo que no. Pero esta es la gente que rige los destinos de los demás.

Nuestro comentarista termina con un lapidario:
Repito, fue realizado después del ridículo de Enrique Peña Nieto, por lo cual al menos debieron estar enterados y haberse preparado un poco para responder.
Ni en eso se molestaron.

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Gracias Papardello por el comentario y la referencia al vídeo.

martes, 22 de octubre de 2013

¿Qué demonios leía esta gente? Libros en el cine y en series de TV

Muchos libros acaban adaptados al cine o a series de televisión. Y suele considerarse que estas adaptaciones van en detrimento de la lectura de las obras originales.

Pero no siempre sucede así. A veces, la fugaz aparición de un libro en una serie de culto o en un película de éxito ha producido un inusitado interés por la obra o por su autor.

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Dudo mucho que aumentaran la demanda y los índices de lectura del Ulises de James Joyce por el hecho de que Marilyn Monroe apareciera leyéndolo en la portada de una conocida revista literara.

Lo que sí está claro es que, además de las adaptaciones constantes al cine y a series de TV de novelas más o menos exitosas (algunas de las cuales, de dudosa calidad, se reeditan una y otra vez como consecuencia de su éxito en las pantallas), se producen influencias en sentido contrario.

Un libro aparece en manos de un personaje de una serie de culto o de una película de éxito y eso provoca un interés inusitado por ese libro o por su autor, aun cuando se trate de alguna rareza o un simple guiño.
De otros, en cambio, recordamos solo la escena pero no sabemos nada sobre el libro o autor en cuestión.

Veamos algunos ejemplos que han pasado a formar parte de las bibliotecas de la memoria de mucha gente y que han contribuido a sacar del anonimato o a "consagrar" a algunos libros.

Todos ellos gracias al efecto de la televisión o el cine. Y es que, a veces, la lectura también se ve beneficiada por la influencia de aquellos a quienes se suele considerar sus enemigos.


• LOS SIMPSON
Los hermanos Karamazov, de Dovstoievski.

No me imagino a los fans de los Simpson, que son legión, invadiendo las librerías en busca de las obras de Dovstoievski por mucho que Lisa lo lea.

Ni de Dovstoievski ni de ninguno de los autores que se le ve leer en algún momento.

Pero Lisa es el contrapunto perfecto del gañán, zafio y cervecero de su padre, Homer, nombre que, como quizá todo el mundo sabe, está inspirado en el clásico Homero.


• EL NOMBRE DE LA ROSA
El Segundo libro de la poética de Aristóteles.

Protagonista inanimado de El nombre de la Rosa, de Umberto Eco, no se conserva ningún ejemplar y la única referencia que tenemos de él es el Tractatus Coislinianus, un tratado del siglo X.

Muchos libros, tratados, estudios clásicos… se perdieron durante la Edad Media;  otros, seguramente, se perdieron en la Biblioteca de Alejandría. En todo caso, un libro perdido resucitado por la literatura y el cine.

Y aunque Aristóteles en hueso duro de roer, sí les recomiendo que investiguen un poco sobre el tema; o en su defecto, que lean la novela, suponiendo que no lo hayan hecho ya.


• MATRIX
Simulacro y simulación de Jean Baudrillard.

Apostaría a que (casi) nadie sabía de su existencia hasta el estreno de la película Matrix, de los hermanos Wachowski.

Neo ha hecho un "intercambio comercial" e introduce el dinero obtenido en una caja que es en realidad un libro vacío.
¿Qué libro? Se ve fugazmente justo antes de que Neo acepte el consejo de seguir al conejo blanco.

Dedemos suponer que Neo no había leído ese libro, teniendo en cuenta que estaba hueco y lo usaba como caja de caudales. Pero es un guiño de los hermanos Wachowski, que siempre admitieron la deuda contraida con Baudrillard a la hora de preparar el guión de la película.


• AMANECE QUE NO ES POCO
Luz de agosto de William Faulkner y  
Ada o el ardor, de Vladimir Nabokov.

Ambas novelas tienen una aparición estelar en Amanece que no es poco, de José Luis Cuerda.

No sabemos si la "verdadera devoción" que le tienen a Fulkner en ese pueblo de la sierra de Albacete se ha traducido en ventas en el resto del país (yo, particularmente, lo regalé hace poco); o si la obra de Navokov es más leída ahora que antes del estreno de la película.

Pero no me negarán que son dos obras y dos autores que han entrado de lleno en el acervo literario de muchos cinéfilos.


• OPERACIÓN SWORDFISH
¿Qué lee Halle Berry en Operación Swordfish?

En la película no se llega a ver porque la actriz tapa convenientemente la portada con sus brazos.

Podemos deducir que, en realidad, a los guionistas les daban igual los gustos literarios de la protagonista; y estoy (casi) seguro de que a la mayoría de los espectadores también les da igual este irrelevante detalle cuando, unos instantes después, aparta del libro y nos muestra algo mucho más "edificante".

Lo que no sabemos es qué efecto editorial habría podido tener la escena de tratarse de un libro "real".
Pero ahí dejo la idea por si algún productor cinematográfico quiere buscar financiación entre los grandes grupos editoriales.


• PULP FICTION
Las aventuras de Modesty Blaise.

John Travolta, en una de las historia cruzadas de Pulp Fiction, se encuentra plácidamente sentado en el retrete momentos antes de… (por si no has visto la película no te contaré lo que sucede a continuación).

Como mucha gente en las mismas circunstancias, está leyendo. No sabemos si como remedio para el estreñimiento o como consecuencia de él. Así que, mientras se entrega a tan poco heróica tarea (la de estar sentado en el retrete, no la de leer) se entretiene con…

… las hazañas de Modesty Blaise, una extraordinaria y exhuberante joven de pasado criminal, que comenzó sus andanzas como tira de prensa en 1963. De ahí pasó a la literatura y al cine, y Quentin Tarantino le concede este modesto homenaje, como forma, esta vez sí, de complementar al personaje que interpreta Travolta.

Tampoco tenemos datos acerca de si la Biblia (que es el libro más vendido y, dicen, el más leído) experimentó un pico en sus ventas después de que el libro de Ezequiel tuviera también su papel en la película, en concreto Ezequiel 25:17.


• EL CLUB DE LOS POETAS MUERTOS
Hojas de hierba, de Walt Whitman.

El Club de los poetas muertos es una de esas películas que deberían ser obligatorias en las clases de literatura de Bachillerato. Me dirán que es un poco ñoña, o demasiado romántica; o demasiado adolescente; quizá.

Pero cumple esa función de fomento de la lectura y de amor por la literatura que tan caras son de ver en nuestros días y en nuestro sistema educativo. Y una de las escenas más conocidas de la película tiene como protagonista los versos de Whitman, Oh Capitán, mi capitán. Versos demasiado pronunciados pero muy poco conocidos en el contexto cultural en el que fueron escritos.


• BREAKING BAD
También Hojas de hierba, de Walt Whitman.

La aparición del poemario de Whitman en los episodios finales de Breaking Bad, en los que juega un papel determinante, ha generado un enorme interés por la obra, no solo en Estados Unidos, donde es un icono, sino también es España, donde, de pronto, ya no había que ir a buscar la obra de Whitman a las estanterías más ocultas, sino que se la pudo ver en los mostradores más visibles o incluso en la sección de novedades.


• MAD MEN
Meditaciones en una emergencia, de Frank O'Hara.

Mad Men es una de las series más aclamadas y premiadas de los últimos años, tanto en Estados Unidos como en España.
Y uno de sus protagonistas, Don Draper, aparece en varias ocasiones leyendo.

Una de esas lecturas es la que ha provocado que muchos fans de la serie hayan descubierto a un tal Frank O'Hara, más publicado de forma póstuma que en vida. 

También se le ve leyendo, entre otros, Éxodo, de Leon Uris, o El espía que surgió del frío, de Le Carré.


• LOST
El tercer policía, de Flann O’Brien.

Esta novela vendió cerca de diez mil ejemplares en Estados Unidos simplemente por aparecer unos instantes en las manos de Desmond en la segunda temporada de Lost.

Pero es que en Lost, los pasajeros del vuelo 815 de Oceanic Airlines, leen mucho a lo largo de toda la serie.

Aunque en realidad no se los hayan leido de verdad.


• MATILDA, la lectora

El personaje de Roal Dahl es un consumado lector, pese a que sus padres se niegan a comprarle libros y más bien le animan a que consuma televisión. Pero ella sabe que puede ir a la biblioteca pública en busca de lo que sus padres le niegan.

Entre las lecturas de Matilda que el propio Dahl nos revela en la novela, se encuentran Oliver Twist de Charles Dickens; Jane Eyre de Charlotte Bronte; Orgullo y prejuicio de Jane Austen; El hombre invisible de H.G. Wells; El viejo y el mar de Ernest Hemingway… incluso Faulkner, Steinbeck, Graham Green o George Orwell.

Mucho nivel para una niña de 6 años, pero, sin duda, una lista altamente recomendable para cualquiera aun a riesgo de volver a reabrir el debate sobre si es mejor leer clásicos o autores más recientes (ambos, diría yo).


¿Quizá eres de los que descubriste la existencia de un tal Dylan Thomas después de ver la película mentes peligrosas?

¿O, quizá, te explicaste mejor los fenómenos que aparecían en Poltergeist, después de ver lo que leía el protagonista?


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Estos han sido solo algunos ejemplos.
Si te has quedado con ganas de más, aquí tienes Más información y Bibliografía:

Series de libro: Novelas que dan lustre a la caja tonta
¿Qué lee Don Draper?
Los clásicos ronda la isla
Libros en Perdidos
Downton Abbey: efectos literarios
The Reading Lists of Your Favorite Fictional Characters 
24 'Yearning for Learning' Movies
A Visual History of Literary References on 'The Simpsons' 

Ya había terminado de escribir el apunte cuando aparecieron estas 3 joyas:
Libros en películas (I)
Libros en películas (II)
Libros en películas (III)

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Actualización 28-10-2013:

• En foros.vogue.es ha abierto un hilo a raiz de este apunte donde los foreros van añadiendo sus aportaciones.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Vicepresidentes que llegaron a gobernar sin pasar por las urnas

Los Vicepresidentes suelen ser una prolongación política de su jefe, o, incluso, un mal menor cuando no un florero.
Pero muchos vicepresidentes, llamados a desempeñar labores complementarias o meramente institucionales, acabaron llegando a la cima del poder sin pasar por las urnas, debido a las especiales circunstancias que les tocó vivir; más bien, a las circunstancias de sus antecesores en el cargo, por obra y gracias de los cuales acabaron asumiendo responsabilidades a las que no estaban inicialmente destinados.
Premio a la fidelidad o casualidad histórica, que para todo hay.

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La figura del Vicepresidente es más importante de lo que se suele creer: es nada menos que la segunda autoridad del estado; es quien asume las labores del Presidente en caso de ausencia, incapacidad, destitución o dimisión del titular.

El caso más emblemático es el de Estados Unidos, aunque también afecta a las obsoletas monarquías todavía vigentes, en las que el jefe del estado tiene funciones meramente representativas, sin poder ejecutivo real; o a las repúblicas que mantienen al presidente como cargo únicamente institucional, como Alemania o Italia.
Quizá Francia es un caso especial porque el Presidente de la República sí posee amplios poderes ejecutivos y quien le sustituye es el Presidente del Gobierno, en esa bicefalia que a veces produce casos curiosos de cohabitación en el poder de dos partidos opuestos.

Lo cierto es que, pesar de la importancia del cargo, se suele elegir a personajes que más que atesorar grandes cualidades personales y políticas -que a veces las tienen-, sean más bien una fiel extensión política del Presidente o, también muy habitualmente, una cara popular y "adecuada" que contente a determinados sectores del partido polítco que sustenta al Gobierno o asuma el papel de "malo de la película" para evitar el desgaste de su jefe en tareas ingratas de pelea diaria.

Y es que, en el fondo, se considera que el "Vice" nunca tendrá que asumir las más altas responsabilidades del gobierno, salvo para ser la mano derecha en la sombra del Presidente. Conviene recordar que el Vicepresente no es un cargo electo, sino que es de libre designación del Presidente; la única excepción es el modelo estadounidense en el que se presentan como un tándem; pero no nos engañemos: el EE.UU. la gente vota al titular, no al suplente.

Pero…

Ha habido notables casos en los que aquellos que no estaban llamados a desempeñar grandes responsabilidades, ni a tomar grandes decisiones, acabaron desepeñando y tomando unas y otras, (con enormes repercusiones en sus países y a veces para el mundo entero), por las especiales circunstancias en las que se vieron envueltos.
Dicho de otra manera, por méritos propios o por designación "a dedo", estaban en el lugar adecuado en el momento adecuado, aunque las decisiones que tomaron no fueran acaso las que habrían tomado sus predecesores; o no tuvieron la visión suficiente para evaluar adecuadamente las consecuencias; o simplemente no supieron o pudieron estar a la altura del momento histórico que les tocó vivir.

O sí, según se mire y quién opine.

Veamos algunos casos que demuestran que estar a la sombra no supone pasar desapercibido.

Harry S. Truman.
Accedió a la presidencia de los Estados Unidos el 12 de abril de 1945, tras la prematura muerte de Franklin D. Roosevelt, que ostenta el récord de ser el único presidente que fue elegido para cuatro mandatos, desde las elecciones de 1932 hasta las de 1944. La vigésimosegunda enmienda de la Constitución de los EE.UU., aprobada en 1951, limitó el ejercicio de los presidentes a dos periodos consecutivos.

Bajo su primer periodo presendencial impulsó iniciativas como la formación de las Naciones Unidas o el Plan Marshall de ayuda a la europa destruida tras la II Guerra Mundial.

Pero su decisión más importante, por las implicaciones posteriores que provocó, fue la autorización del uso de la recién desarrollada bomba atómica. Y no una vez; sino dos, a pesar de que la historia ha demostrado que fueron completamente innecesarias. La Guerra Fría, seguramente, empezó en esos días de agosto de 1945.

A pesar de sus bajos índices de popularidad, ganó inesperadamente las elecciones de 1948, derrotando al cadidato republicano Thomas E. Dewey. Tan inesperada fue esa victoria que el Chicago Tribune, diario de claro corte republicano, publicó una famosa portada en la que daba por ganador a Dewey.


Lyndon B. Johnson.
Vicepresidente de John F. Kennedy, asumió la presidencia el mismo día del asesinato de JFK, 22 de noviembre de 1963, en el Air Force One.

Estos dos casos de sucesión "forzosa" en la presidencia, tan cercanos en el tiempo, dieron lugar a otra enmienda constitucional, la vigésimoquinta, en la que se establece definitivamente y sin ambigüedades el procedimiento de sucesión de la Presidencia en el caso de que presidente sea depuesto de su cargo, o en caso de su muerte o renuncia.
Terminó el mandato de Kennedy y ganó su propia elección en 1964, barriendo literalmente al candidato republicano Barry Goldwater

Su mayor logro fue seguramente la aprobación de la Ley de Derechos Civiles, que prohibía la segregación racial en las escuelas, en el trabajo y lugares públicos.

Sin embargo, tras el rotundo fracaso de su gestión de la Guerra de Vietnam, renunció a una segunda nominación en 1968, elecciones que ganó otro vicepresidente con aspiraciones: el que lo había sido con Dwight Eisenhower y había perdido la presidencia ante Kennedy: Richard Nixon.


Gerald R. Ford.
Apenas nueve meses después de su designación como vicepresidente, asumió la presidencia el 9 de agosto de 1974 tras la renuncia al cargo de Nixon, por los motivos que todo el mundo conoce y que le confieren el dudoso mérito de ser el único presidente norteamericano que ha renunciado a su cargo.
Antes de su desginación, fue uno de los miembros de la Comisión Warren, encargada de investigar el asesinato de Kennedy, y que llegó a tan "sorprendentes" conclusiones.

Apenas tuvo tiempo de ganarse un hueco en la historia, pero bajo su mandato se produjo la retirada defintiva de las tropas estadounidenses de Vietnam, y la lamentable caida de Saigón y la evacuación de la embajada norteamericana. Después de eso, Vietnam quedó en manos del Viet Cong y unificado bajo uno de los regímenes más sangrientos de la historia.

Derrotó a Ronald Reagan en las primarias del Partido Republicano, pero perdió las elecciones de 1976 contra un semidesconocido Jimmy Carter.

Cuatro ños más tarde, y aún con su prestigio relativamente intacto, era el candidato mejor posicionado para obtener la nominación a la Vicepresidencia, como segundo de Ronald Reagan. Y así debió haber sido de no ser por un desliz que le costó el cargo: en una entrevista para la CBS, el periodista le preguntó si su nominación como vicepresidente supondría "algo parecido a una co-presidencia".
Su respuesta de "Eso es algo que el gobernador Reagan debiera considerar" no gustó nada al equipo de Reagan, que finalmente optó por la candidatura de George H. W. Bush, que había sido rival de Reagan en las primarias y que, ocho años después, vio recompensada su fidelidad "heredando" la presidencia dejada por Reagan.


• John Major.
Ya había desempeñado diferentes cargos ministeriales en los gobiernos de Margaret Tatcher. Pero tras la renuncia de ésta en 1990, se convirtió en el líder del partido Conservador Británico -con el apoyo de su mentora, la Dama de Hierro- y, por ende en Primer Ministro un 28 de noviembre de ese mismo año.

No es exactamente la llegada al poder de un Vicepresidente pero sí la de un fiel colaborador de quien, y gracias a quien, le cede el mando. Fue reelegido en 1992.

La convulsa situación del país y de su partido le llevó a jugarse su destino político a la carta de renunciar a su cargo de líder conservador y postularse como su propio sucesor al frente del partido. Y lo logró en 1995. De no haber sido así, habría tenido que dejar el cargo de Primer Ministro de la misma forma en que lo alcanzó.

En 1994 consiguió el alto el fuego del IRA y de los grupos paramilitares protestantes norirlandeses. Suya es la frase "El político que nunca cometió un error nunca tomó una decisión".

A su presidencia debemos (más bien, deben los británicos) el enésimo triunfo del euroescepticismo al conseguir, en la firma del Tratado de Maastricht, dejar al Reino Unido fuera del Euro y mantener su moneda, la Libra Esterlina.
La crisis interna de su propio partido le hizo perder clamorosamente las elecciones de 1997 frente al laborista Tony Blair.


Gordon Brown.
Heredó el cargo del dimitido Tony Blair el 27 de junio de 2007.

De nuevo se repite el esquema por el que el colaborador fiel obtiene el apoyo necesario para alcanzar puestos de responsabilidad sin pasar por las urnas. Blair apoyó su nominación como líder laborista, lo que le aupó al puesto de Primer Ministro Británico.

Aunque no fue la primera baza de Blair. Un tal David Miliband era el candidato elegido, pero declinó tan amable invitación. Sí aceptó ser Ministro de Asuntos Exteriores con Brown, pero tras la derrota electoral de éste frente a David Cameron optó al liderazgo del partido laborista, aunque ese cargo lo obtuvo finalmente el actual líder, Ed Miliband, su hermano.
Quién sabe si perdió su oportunidad.

A Gordon Brown lo tocó afrontar en 2009 la retirada parcial de las tropas británicas destinadas en Irak.
Pero la sombra de su antecesor era muy alargada, y afirmó que la guerra de Irak fue una "buena decisión", a pesar de las evidencias que desmentían la existencia de las armas de destrucción masiva como argumento para la Guerra de Irak de 2003.

Su caracter irascible, entre otras cosas, no le hacía muy popular, ni siquiera entre sus correligionarios y colaboradores, y no consiguió mantener la presidencia en 2010.


Shimon Peres.
Accedió a ser primer ministro de Israel tras el asesinato de Isaac Rabin el 4 noviembre de 1995. No era la primera vez que ostentaba el cargo; ya lo había sido anteriormente en dos ocasiones, aunque una de ellas en funciones.
El caso israelí es bastante particular en lo que se refiere a sus primeros ministros, que han ido sucediéndose unos a otros repetidas veces sin que el cargo parezca quemar la trayectoria política de nadie.

Pero el caso de Peres es, cuando menos, curioso: perdió las elecciones a primer ministro de 1977, 1981, 1988 y 1996 y las presidenciales de 1999. Finalmente consiguió la presidencia del país en 2007, cargo que mantiene en la actualidad.

También cuenta en su haber con el Premio Nobel de la Paz de 1994, concedido junto a Yasser Arafat e Isaac Rabin.
Aunque su cargo de Ministro de Defensa isrelí en dos periodos diferentes no le hace ajeno a los problemas propios del cargo en esa particular región, su figura no se ha visto afectada por ninguno de los grandes sucesos del conflico árabe-israelí, como la Guerra de los Seis Días, la guerra del Yom Kipur o las dos invasiones del Líbano

Ha sido, seguramente, el político israelí que más ha promovido el diálogo con árabes y Palestinos para llegar a una solución negociada del conflicto.


Vladimir Putin.
Era el Primer Ministro cuando Boris Yeltsin renunció a su cargo de Presidente de la Federación Rusa. Así, según la constitución Rusa, Putin fue nombrado de forma interina como Presidente del país, hasta que ganó el cargo, esta vez sí, en las elecciones de 2000. Fue reelegido en 2004.

Pero cuando llegó 2008 Putin se encontró con el impedimento constitucional que no le permitia optar a un tercer mandato consecutivo.
Así que urdió la genial estrategia de permutar el puesto con su entonces Primer Ministro, Dmitri Medvédev, al que designó "a dedo" como candidato a la Presidencia del País. Medvédev, según lo acordado, nombró a Putin Primer Ministro para que siguiera de facto al frente del país.

El círculo se cerró definitivamente en las lecciones del 4 de marzo de 2012, cuando Putin recuperó su puesto de Presidente de la Federación Rusa y le devolvió a su fiel escudero Medvédev el puesto de Primer Ministro.
No tenemos tiempo ni espacio para glosar las venturas y desventuras del Vladimir Putin. Dos de ellas son suficientemente reveladoras: los casos de Anna Politkóvskaya y Alexander Litvinenko. Investiguen sobre el tema si quieren.


El caso italiano merece un capítulo aparte. Su Presidente es un cargo fundamentalmente honorífico, aunque no exento de cierto protagonismo: es quien designa al Primer Ministro, pero como sucede en España, esa nominación requiere de la aprobación del Parlamento, por lo que no suele haber sorpresas.  
La lista de Primeros Ministros que llegaron al cargo sin pasar por las urnas es larga, aunque no todos procedían de una vicepresidencia; muchos de ellos sí ganaron elecciones; otros ostentaron el puesto en varias ocasiones… la específica política italina y las diversas y variopintas alianzas parlamentarias han dado lugar a casos curiosos.

- Giulio Andreotti lo fue en 7 ocasiones, una de ellas, por el escaso periodo de menos de 5 meses y siempre se le relacionó de forma más o menos explícita con la mafia;
- Betino Craxi gobernó italia durante más de 5 años sin haber sido nunca el candidato más votado y, para colmo, acabó prófugo de la justicia por su implicación en los escándalos de corrupción que inventigó el caso Manos Limpias;  
- Aldo Moro también fue Primer Ministro en dos ocasiones, la última de las cuales acabó trágicamente con su asesinato el 9 de mayo de 1978;
- Su secesor Giovanni Leone, también lo fue en dos ocasiones y acabó siendo Presidente de la república;  
- Romano Prodi, el ínclito Silvio Berlusconi

En los últimos 40 años, italia ha tenido 25 primeros ministros.


Nicolás Maduro.
Nombrado Vicepresidente Ejecutivo de Hugo Chávez en octubre de 2012, tras la última victoria electoral del líder Bolivariano.

En diciembre de 2012, un Chávez enfermo terminal declaró que si él quedaba incapacitado, Maduro debía ser el Presidente de Venezuela… hasta la convocatoria de unas nuevas elecciones. Y por supuesto "recomendó" a los venezolanos que le votaran convenientemente.

El 5 de marzo de 2013 muere Chávez. Y Maduro, en cumplimiento directo de las consignas del finado, asume el cargo de Presidente "encargado" de Venezuela. Como quiera que Chávez nunca llegó a jurar el cargo por la enfermedad que padecía y por la que estaba sometido a tratamiento en Cuba, se provocó un conflicto constitucional ya que, en estos casos, la Constitución Venezolana establece que el presidente debía ser el Presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello.

El tribunal constitucional hizo el requiebro necesario para validar esa designación y, por supuesto, Maduro, con la inestimable ayuda del "espíritu de Chávez", ganó, esta vez sí, las elecciones del 14 de abril de 2013. La limpieza del proceso es otro tema.


Leopoldo Calvo Sotelo.
También España tiene su caso. Aldolfo Suárez dimitió como Presidente del Gobierno el 29 de enero de 1981, aunque se mantuvo como presidente en funciones hasta el 26 de febrero. Y Calvo Sotelo, a la sazón Vicepresidente Segundo y ministro de economía, fue el elegido para sustituirle.

Seguramente todo el mundo recuerda su sesión de investidura, el 23 de febrero de 1981, interrumpida por la asonada militar de Tejero.

En diciembre de 1982 se celebraron las elecciones que dieron el poder al PSOE, y en las Calvo Sotelo ni siquiera era el cabeza de lista por Madrid. Solo obtuvo su escaño por la dimisión de Landelino Lavilla, presidente del Congrero en el 23F y líder de la UCD, partido hasta entonces en el gobierno y que acabó por desaparecer víctima de sus luchas internas y difícil equilibrio de poder.


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Y se han quedado con ganas de más, les invito a que refresquen su memoria sobre casos más domésticos y recientes:

Ana Botella, alcaldesea de Madrid por el mérito de ser la segunda (puesto en el que fue colocada por la larga sombra de su marido José María Aznar) de Ruiz Gallardón, cuando éste pasó a formar parte del gobierno de Mariano Rajoy.

Ignacio González. Presidente de la Comunidad de Madrid por obra y gracia de ser la mano derecha de Esperanza Aguirre, que renunció a su cargo "por motivos personales".

Susana Díaz, elegida por José Antonio Griñán como sucesora en la presidencia de la Junta de Andalucía.

Alberto Fabra, heredero de Francisco Camps en la presiencia de la Comunidad Valenciana.

Ni Ana Botella,  ni Ignacio González, ni Susana Díaz, ni Alberto Fabra tienen en su haber victoria electoral alguna como jefes de filas. Si bien es cierto que no han tenido tiempo porque todavía no se ha producido convocatoria electoral municipal y autonómica.

• El citado José Antonio Griñán alcanzó la presidencia de la Junta de Andalucía tras la renuncia de su mentor, Manuel Chaves, por su nombramiento como ministro en el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Al menos Griñán sí concurrió a unas elecciones autonómicas que, aunque no ganó, le permitieron alcanzar de nuevo la presidencia de la Junta con el apoyo de Izquierda Unida.


Si tienen algún otro caso jugoso, con mucho gusto será incluido en la lista.

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Bibliografía y más información:
• Wikipedias varias para datos y fechas.
Perfil de Harry Truman en la web de la Casa Blanca
• Perfil de Lyndon Johnson.
• Perfil de Gerarld Ford.
• Web dedicada a John Major.
• Web dedicada a Gordon Brown
• Twitter de Shimon Peres.
Vladimir Putin en Rusopedia.
Presidentes del Consejo de Ministros de Italia.
Blog de Nicolás Maduro en persona.
• Perfil de Calvo Sotelo en la página de La Moncloa.
• Película Il Divo, biografía de Giulio Andreotti.
La historia no contada de Estados Unidos.
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