miércoles, 13 de marzo de 2013

El arte de la mentira política

Política y mentira son buenas compañeras. La actualidad está plagada de sonoras mentiras y egregios mentirosos. Jonathan Swift escribió a principios del s. XVIII "el Arte de la Mentira Política", un tratado definitivo sobre la materia.

Cuando la incipiente política parlamentaria iba perfilando las modalidades de las que siguen viviendo nuestras democracias, Jonathan Swift y sus satíricos amigos descubrieron la siguiente verdad: el mentir bien a los ciudadanos no es cosa que se improvise; es un arte con todas sus reglas…

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Jonathan Swift es universalmente conocido por sus Viajes de Guilliver. Pero fue un autor polifacético muy involucrado en la vida social y política de su época.

Lo mismo hacía "Una modesta proposición para que los hijos de los pobres no sean una carga para sus padres o el país", que inventaba el Hoax, desenmascarando a un famoso astrólogo farsante;

o se inventaba el nombre de Vanessa en un poema; o describía con exactitud, en Los Viajes de Guilliver, las dos lunas de Marte, 150 años antes de ser descubiertas oficialmente.
El arte de la mentira política. Jonathan Swift

Pero también es el autor del "Arte de la mentira política", un tratado definitivo sobre la material, que debería ser de obligada lectura en las escuelas políticas, en las redaciones de los medios de comunicación y en la apertura de los periodos de sesiones de los parlamentos.

En él, Swift, reflexiona sobre si conviene ocultar la verdad al pueblo por su propio bien, engañarlo para salvaguardarlo. El arte de la mentira política es, en efecto, "el arte de hacer creer al pueblo falsedades saludables con vistas a un buen fin".
Porque el pueblo "no tiene ningún derecho a la verdad política" como tampoco debería poseer bienes, tierras o castillos. La verdad política debe seguir siendo, como esos otros patrimonios, una propiedad privada.

Sólo el gentleman sabe, por su propia condición, cuando conviene decir la verdad y cuando callarla o disfrazarla. El pueblo es "hielo ante las verdades y fuego ante las mentiras". La masa es crédula, miente, y puede ser engañada del mismo modo en que, como suele decirse, se engaña a las mujeres y a los niños.

La conclusión es que el pueblo debe ser gobernado con la mentira por su propio bien. Pero ¿a quién corresponde el derecho a fabricar esas "falsedades saludables"?

La regla fundamental en toda menteria política es la verosimilitud.
El arte del engaño no se rige por los excesos: es un arte sabio, una sutil técnica de la medida.
El engaño debe mantener su proporción frente a la verdad.

Aunque el texto es de principios del siglo XVIII, ya se plantea la pregunta de quién miente mejor: ¿la derecha o la izquierda? Y la respuesta es que "ambos cuentan con grandes genios en sus filas".

El texto propone crear una "sociedad de mentirosos" dedicada exclusivamente al engaño político.
Para llevar a cabo tan ambicioso proyecto deben cumplirse determinadas condiciones: hay que poder contar, ante todo, con una masa de crédulos dispuestos a repetir, difundir, diseminar por doquier las falsas noticias que otros hayan inventado.
Pero pasados los años, la mentira política, con el desarrollo de la prensa escrita en el XIX, se mecaniza y sistematiza y alcanza una difusión que Swift no pudo prever. Y es el siglo XX cuando la mentira política entra en la fase del consumo en masa, entrando en su "siglo de oro".

Pero este tratado guarda una sorpresa: la de su verdadera autoría. Lean la introducción de la edición de "El arte de la mentira política" de editorial sequitur.

Les dejo con algunas de las perlas que contiene el libro, para que vean hasta qué punto la mentira política forma parte del quehacer diario de nuestros dirigentes políticos y de la sociedad entera, desde las empresas a los periodistas. Y hasta qué punto sigue vigente.
•  Cuando los tumultos y las sediciones se acallan, los rumores, las noticias falsas circulan con profusión. La menteria sería el último consuelo de los grupos dererrotados.

• Este arte también se aplica para hacerse con el poder y conservarlo.

• Puede ganar reinos sin guerrear, y aún perdiendo alguna batalla. Da y devuelve cargos; hace de la montaña montículos y de los montículos montaña; hace agua cristalina de la ciénaga; convierte al ateo en santo y al libertino en patriota.

• Sus grandes alas, como de pez volador, solo sirven si están mojadas; de ahí que las bañe en el fango y al elevarse de nuevo cubra de barro los ojos de la muchedumbre, valando con rapidez. Mas cada cuando debe encorvarse en pos de nuevos suministros.

• La mentira política ha de ser efímera; le resulta imprescindible para poder ir ajustándose a las circunstancias, para adecuarse a todas las personas que ha de deslumbrar.

• El usuario no quiere saber si dice verdades o mentiras, le basta saber qué conviene en cada minuto para ir afirmando o negando mentiras.

• Al igual que el más vil de los escritores tiene sus lectores, el más grande de los mentirosos tiene sus crédulos.

• La falsedad vuela, mientras la verdad se arrastra tras ella. Y llega tarde: como aquel médico que encuentra el remedio al rato de morir el paciente.

• Considerando la natural propensión del hombre a mentir y de las muchedumbres a creer, confieso no saber cómo lidiar con esa máxima tan mentada que asegura que la verdad acaba imponiéndose.

¿Quieren más?

Pues #recomiendoleer "El arte de la mentira política", de Jonathan Swift.

jueves, 7 de marzo de 2013

"Si el Presidente quiere verme, ya sabe dónde vivo"

Al final de su vida, cuando su popularidad como artista se extendió por todo el país, el presidente de EE.UU le invitó a la Casa Blanca.

Clementine Hunter, descendiente directa de esclavos, contestó: “Si Jimmy Carter quiere verme, ya sabe dónde vivo”.

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Clementine Hunter nació a finales de 1886 o principios de 1887. Descendiente directa de esclavos, pasó la mayor parte de su vida en una plantación de algodón de Luisiana. Nunca asistió a la escuela así que nunca aprendió a leer y escribir.

Artista autodidacta empezó a pintar cuando tenía 50 años. Su primer cuadro lo realizó en un visillo y pintó cerca de cuatro mil obras. Formó parte del movimiento americano “American Folk Artist”.

Pero la peripecia vital y artística para una mujer de su raza y condición social no fue sencilla, en los Estados Unidos de la segregación racial y la falta de derechos civiles.

En una de sus primera exposiciones de su obra, la propia artista no podía entrar a la galería hasta después de la hora del cierre por el color de su piel.

Su obra forma parte de importantes colecciones privadas y de importantes museos; se ha vendido en subastas; incluso formó parte de un calendario de UNICEF.

En su obra no prevalece el virtuosismo técnico; al contrario, son sencillas, de aspecto infantil, lo que le valió en numerosas ocasiones la tan habitual crítica de "eso lo podría haber pintado mi hijo".

El mérito de su obra es su primitiva belleza, su singularidad, su encanto y su carácter, lo que le ha llevado a ocupar un puesto destacado en las crónicas del Arte Americano.

Dos revistas de la época le dedicaron sendos reportajes en los que se puede apreciar sus condiciones de vida:

• La revista Look, el 16 de junio de 1953;

• y The Saturday Evening Post, el 27 de mayo de 1961.

Si quieren saber más sobre ella y conocer mejor su obra, les dejo con 3 referencias:

- Clementine Hunter: The african House Murals;

- Painting by heart: the life and art of Clementine Hunter, Louisiana Folk Artist;

- Clementine Hunter. American Folk Artist.

Todas las referencias e imágenes están sacadas de la web dedicada a Clementine Hunter, un poco 1.0 pero la única con información relevante, más allá de las anécdotas.

También wikipedia en inglés le didica una entrada a Clementine Hunter. Desde aquí invito a algún desinteresado editor, con conocimientos avanzados de inglés, a que la traduzca al español.

Una de esas anécdotas es precisamente la que me ha llevado a interesarme por esa audaz mujer, que llegó a centenaria. Anécdota que retrata muy bien al personaje y a la época que le tocó vivir.

Al final de su vida, cuando su popularidad se extendió por todo el país, el presidente de EE.UU le invitó a la Casa Blanca.

Clementine contestó: “Si Jimmy Carter quiere verme, ya sabe donde vivo”.

viernes, 1 de marzo de 2013

La perniciosa disociación entre ciencias y letras

¿Por qué en el colegio nos decían que "el que vale, vale; y el que no, a letras"?

Es parte del fracaso de los sistemas educativos que crearon una perniciosa disociación entre ciencias y letras. Es más, desde latín y griego defendemos la necesidad de que un alumno de letras tenga una buena base de matemáticas.



P. En inglaterra, los colegios volverán a impartir griego y latín desde muy temprana edad. ¿Es una cuestión de ser o no ser?

R. Es el pragmatismo anglosajón. Han visto que eliminar esas enseñanzas incrementa el fracaso. En las escuelas de élite anglosajonas, latín y griego se inmparten a cualquier niño, independientemente de que vaya a hacer ciencias o letras. Es una base de excelencia.

P. El señor Wert (Ministro de Educación de España) dijo el otro día que, a la hora de escoger carrera, no solo había que tener en cuenta la vocación, sino también las salidas.

R. Eso es una garantía de un gran fracaso escolar. Porque no se puede hurtar a los alumnos el derecho a estudiar lo que les guste. Solo desde esa perspectiva va a surgir la vocación. Y la Universidad no es una fábrica de empleo, es el nivel superior en formación del individuo.

P. Si lo moderno está de capa caída, ¿Es mejor tirarse por los clásicos?

R. Siempre hay que tirarse por los clásicos. Son mucho más modernos de los que la gente imagina.

P. ¿Por qué los clásicos nunca pasan de moda?

R. Buero Vallejo decía que, a la hora de buscar respuestas, los clásicos las dan mejor que la actualidad. Y con sencillez. Los clásicos no son solo la filosofía platónica. El mismo Platón sabía distinguir cuándo contar algo con un cuento o con razonamiento complicado.

P.  Hoy se peude leer a Homero o Platón en un pequeño cacharro electrónico. ¿Cómo afrontan estos desafíos los estudios clásicos?

R. Todo lo que facilite el conocimiento  de nuestros autores es bienvenido. Quizá no se sepa la cantidad de expertos que hay en tratamiento informático de textos en Filología Clásica. Somos muy modernos en cuanto a métodos.

P. La letra, ¿cómo entra?

R. Con placer, disfrutando de ella. Las lenguas clásicas no existen para convertirlas en una amarga experiencia, sino para enseñar a los alumnos a manejar su propio lenguaje con orden. Los letras ordenan el pensamiento y humanizan.

P. ¿Qué tienen las humanidades que tienen las "cientificidades"?

R. Que nuestros experimentos son con el propio ser humano. Pero no con el que enferma o sana, sino con el que no entiende qué hace en este mundo, porque ha nacido para morir. De esos nuestros autores estuvieron preocupados durante siglos. Si se les asimila, se acaba tieniendo una mayor serenidad ante la vida.

P. Por cierto que, en las letras, ¿también existe fuga de cerebros?

R. Sí, sí. También en este terreno hay alumnos muy preparados y España es y ha sido puntera.


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José Vela. Catedrático de Filología Griega.
Presidente de la delegación en Aragón de la Sociedad Española de Estudios Clásicos, que cumple 25 años en Zaragoza.

Entrevista de Chema R. Morais, para Heraldo de Aragón, 28 de febrero de 2013.
Sin enlace web.
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