martes, 16 de julio de 2013

¿Qué opina su eminencia de los burdeles del Este de Manhattan?

El Arzobispo de Canterbury realiza un viaje a Nueva York. Allí, un periodista le pregunta:

- ¿Qué opina su eminencia de los burdeles del Este de Manhattan?

La respuesta del prelado da lugar a un indeseado titular en los periódicos del día siguiente. Toda una lección de periodismo.

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El Arzobispo de Canterbury, que como todo el mundo sabe es la primera autoridad de la Iglesia Anglicana, realizó en cierta ocasión un viaje a Nueva York.

Antes de ir, algún bienintencionado asesor le previno acerca de los periodistas estadounidenses y sobre su particular intencionalidad a la hora formular preguntas y su costumbre de tergiversar las respuestas.

PeriodismoUna vez en Nueva York el prelado se enfrentó a una rueda de prensa y fue preguntado en los siguientes términos:
- ¿Qué opina su eminencia de los burdeles del Este de Manhattan?
Se ve que el Arzobispo no tomó muy en cuenta la recomendación que le formularan antes de salir y, un tanto desconcertado, solo acertó a devolver como respuesta otra pregunta:
- ¿Hay burdeles en los barrios del Este de Manhattan?
Al día siguiente, en un alarde de maestría periodistica, algunos periódicos titulaban en portada:
Primera pregunta del Arzobispo de Canterbury a su llegada a  Nueva York: ¿Hay burdeles en los barrios del Este de Manhattan?
Fin de la lección.
Como ven, el actual periodismo sensacionalista tiene buenos modelos en los que inspirarse.

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La anécdota la cuenta Luis Carandell, en su "El show de sus señorías". Ed. Lunwerg, Madrid 1986.

Y cuenta que esta anécdota le viene a la memoria "cada vez que los diputados, en las conversaciones de pasillo, se quejan por la forma en que los periodistas que hacen la información parlamentaria recogen sus actuaciones en la Cámara".

La imagen está sacada de "El trabajo con las fuentes periodísticas".

lunes, 15 de julio de 2013

¿Es conveniente tener muchos libros en casa?

Preguntóle una admiradora a Mark Twain en estos términos:
- Señor Twain: ¿Es conveniente tener muchos libros en casa?

Samuel Langhorne Clemens, más conocido como Mark Twain, respondió afirmativamente:
- Sí señora, ya lo creo. Para mí es indispensable.

Y justificó su afirmación:
- Cuando un mueble cojea, necesito un libro para ponerlo debajo y nivelarlo. Las paredes de mi despacho tienen grietas, y las disimulo con libros. Si me enfado con mi perro, le tiro un libro a la cabeza. Y menos mal que soy alto, porque si fuerse bajito, necesitaría poner un libro sobre la silla cada vez que me siento a la mesa.

Ahí queda eso. ¿Alguien tiene alguna respuesta mejor?

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La anécdota la cuenta Gregorio Doval en su Anecdotario universal de cabecera. Ediciones del Prado. Madrid. 2003

jueves, 11 de julio de 2013

El origen de Algoritmo

Quizá pensabas que la palabra algoritmo venía del griego, por su similitud con logaritmo, que sí proviene de  λόγος, razón, y ἀριθμός, número. Pues no, proviene del nombre del matemático persa que lo definió: un tal Abu Abdallah Muḥammad ibn Mūsā al-Jwārizmī, abreviado como Al-Juarismi. Y también a él le debemos la palabra guarismo.

Al-Juarismi. Origen del Algoritmo
Al Juarismi vivió en el siglo IX y destacó por sus estudios de matemáticas -álgebra y aritmética fundamentalmente, geografía y astronomía.

Se cree que nació en la actual república de Uzbekistán aunque se educó y trabajó en el ambiente intelectual y científico de la Bagdag de la Casa de la Sabiduría.

Fue el introductor del actual sistema de numeración arábigo, que es el que se usa de forma casi universal.

A su nombre y a sus estudios en matemáticas debemos algunas palabras fundamentales en castellano, que es lo que nos ocupa.

Dice el DRAE sobre algoritmo que quizá (sic) proviene del latín tardío algobarismus, y este es la abreviación del árabe clásico ḥisābu lḡubār  'cálculo mediante cifras arábigas'. Y lo define, en su primera acepción como un "conjunto ordenado y finito de operaciones que permite hallar la solución de un problema".

Pero investigando un poco más, acudimos al Diccionario de María Moliner donde da más detalles, con ese toque divulgativo que caracteriza la obra.

Explica, este sí, que algoritmo proviene "del nombre del matemático Alhuwãrizmi, a través del latín". Y lo define, de forma más llana, como "Procedimiento preciso para resolver un problema; por ejemplo, el que se utiliza para resolver raíces cuadradas o las divisiones".


El Corominas, magno Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, remite al término guarismo.

Allí lo definen como "cifra que expresa una cantidad", y proviene del antiguo alguarismo, "arte de contar, artimética", y éste de Al-huwãrizmî, sobrenombre del matemático árabe Abu Yafar Mohámmed Abenmusa, cuyas traducciones introdujeron la aritmética en la Eurpa Medieval.

Las primeras apariciones documentadas de estos términos se remontan al siglo XIII alguarismo, y al XVI guarismo. No hace tanto, realmente.

Si os interesa saber más de los usos y evolución del término, os adjunto el pantallazo del Corominas. Mejor que os lo cuente él.

Y de postre, si consultamos Guarismo en el DRAE, apaece como Cónfer* de algoritmo.
*(Voz que se utiliza en los escritos para indicar que se debe consultar algo, generalmente abreviada en cf. o cfr.).

Espero, amable lector, que hayas aprendido, al menos, una palabra nueva.

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Más información sobre el matemático:
Al-Jwarizmi. El algebrista de Bagdag. Editorial Nivola. 2010.
Al Juarismi en wikipedia.
• Breve biografía de Al Juarismi.

viernes, 5 de julio de 2013

El robot que desobedeció la Primera Ley

Mike Donovan contempló su vacía jarra de cerveza, se sintió aburrido, y decidió que ya había escuchado lo suficiente. Dijo en voz alta:  

-Si tenemos que hablar acerca de robots poco habituales, yo conocí una vez a uno que desobedeció la Primera Ley.  

Foto: blogs.elpais.com
Y, puesto que aquello era algo completamente imposible, todo el mundo dejó de hablar y se volvió para mirar a Donovan.  

Donovan maldijo inmediatamente su bocaza y cambió de tema.  

-Ayer me contaron uno muy bueno -dijo en tono conversacional- acerca de...  

MacFarlane, en la silla contigua a la de Donovan, dijo:  

-¿Quieres decir que sabes de un robot que causó daño a un ser humano?  

Eso era lo que significaba la desobediencia a la Primera Ley, por supuesto.  

-En cierto sentido -dijo Donovan-. Digo que me contaron uno acerca de...  

-Cuéntanos eso del robot -ordenó MacFarlane.  

Algunos de los otros hicieron resonar sus jarras sobre la mesa. Donovan intentó sacarle el mejor partido al asunto.  

-Ocurrió en Titán, hará unos diez años -dijo, pensando rápidamente-. Sí, fue en el veinticinco. Acabábamos de recibir cargamento de tres nuevos modelos de robots, diseñados especialmente para Titán. Eran los primeros de los modelos MA. Los llamados Emma Uno, Dos y Tres -hizo chasquear los dedos pidiendo otra cerveza, y miró intensamente al camarero-. Veamos, ¿qué viene a continuación?  

-He estado metido en robótica toda mi vida, Mike -dijo MacFarlane-. Nunca he oído hablar de ninguna serie MA.  

-Eso se debe a que retiraron todos los MA de las cadenas de montaje inmediatamente después... inmediatamente después de lo que voy a contarles. ¿No lo recuerdan?  

-No.  

Apresuradamente, Donovan continuó:  

-Pusimos inmediatamente a los robots a trabajar. Entiéndanlo, hasta entonces, la base era completamente inutilizable durante la estación de las tormentas, que dura el ochenta por ciento del período de revolución de Titán en torno a Saturno. Durante las terribles nevadas, no puedes encontrar la base ni siquiera aunque estés tan solo a cien metros de ella. Las brújulas no sirven para nada, puesto que Titán no posee campo magnético.  

“La virtud de esos robots MA, sin embargo, era que estaban equipados con vibrodetectores de un nuevo diseño, de modo que podían trazar una línea recta hasta la base a través de cualquier cosa, y eso significaba que los trabajos de minería podían proseguir durante todo el período de revolución. Y no digas una palabra, Mac. Los vibrodetectores fueron retirados también del mercado, y es por eso por lo que ninguno de ustedes ha oído hablar de ellos -Donovan tosió-. Secreto militar, ya saben." 

 Hizo una breve pausa y prosiguió:  

-Los robots trabajaron estupendamente durante la primera estación de las tormentas. Luego, al inicio de la estación de las calmas, Emma Dos empezó a comportarse mal. No dejaba de huronear por los rincones y bajo los fardos, y tenía que ser sacada constantemente de allí. Finalmente, salió de la base y no regresó. Decidimos que debía de haber algún fallo de fabricación en ella, y seguimos con los otros dos. Sin embargo, eso significaba que andábamos constantemente cortos de manos, o cortos de robots al menos, de modo que cuando a finales de la estación de las calmas alguien tuvo que ir a Kornsk, yo me presenté voluntario para efectuar el viaje sin ningún robot. Parecía bastante seguro; no esperábamos ninguna tormenta en dos días, y en el término de veinte horas estaría de vuelta.  

“Estaba ya en mi camino de vuelta, a unos buenos quince kilómetros de distancia de la base, cuando el viento empezó a soplar y el aire a espesarse. Hice aterrizar inmediatamente mi vehículo aéreo antes de que el viento pudiera destrozarlo, me orienté hacia la base y eché a correr. Podía correr una buena distancia sin dificultad en aquella baja gravedad, pero ¿cómo correr en línea recta? Esa era la cuestión. Mi reserva de aire era amplia y los calefactores de mi traje satisfactorios, pero quince kilómetros en medio de una tormenta titaniana son el infinito.  

“Entonces, mientras las cortinas de nieve lo oscurecían todo, convirtiendo el paisaje en un lóbrego atardecer, haciendo que desapareciera incluso Saturno y el sol se convirtiera apenas en una mota pálida, me detuve en seco, inclinándome contra el viento. Había un pequeño objeto oscuro directamente frente a mí. Apenas podía verlo, pero sabía lo que era. Era un cachorro de las tormentas, la única cosa viva capaz de resistir una tormenta titaniana, y la cosa viva más maligna con la que puedas encontrarte en ningún lado. Sabía que mi traje espacial no iba a protegerme una vez viniera por mí, y con aquella mala luz tenía que esperar a asegurarme un blanco perfecto o no atreverme a disparar. Un solo fallo, y saltaría sobre mí.  

“Retrocedí lentamente, y la sombra me siguió. Se iba acercando, y yo empecé a sacar mi lanzarrayos con una plegaria, cuando una sombra mayor gravitó de pronto sobre mí, y lancé una exclamación de alivio. Era Emma Dos, el robot MA desaparecido. No me detuve ni un momento en preguntarme qué podía haberle pasado o preocuparme por sus dificultades. Simplemente aullé:  

“-¡Emma, muchacha, encárgate de ese cachorro de las tormentas, y luego llévame a la base!  

“Ella se me quedó mirando como si no me hubiera oído y dijo:  

“-Amo no dispare. No dispare.  

“Echó a correr a toda velocidad hacia aquel cachorro de las tormentas.  

“-¡Encárgate de ese maldito cachorro, Emma! -grité.  

"Y, efectivamente, se encargó de él. Lo cogió en sus brazos y siguió caminando. Le grité hasta que me quedé afónico, pero no regresó. Me dejó para que muriera en medio de la tormenta."  

Donovan hizo una dramática pausa.  

-Naturalmente, todos ustedes conocen la Primera Ley: Un robot no puede dañar a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño. Bien, pues Emma Dos simplemente se marchó con aquel cachorro de las tormentas, dejándome atrás para que muriera. Quebrantó la Primera Ley. 

 “Afortunadamente, conseguí ponerme a salvo. Media hora más tarde, la tormenta amainó. Había sido una racha prematura y temporal. Es algo que ocurre a veces. Corrí apresuradamente a la base, donde llegué con los pies hechos polvo, y las tormentas empezaron realmente al día siguiente. Emma Dos regresó dos horas más tarde que yo, y el misterio se aclaró entonces finalmente, y los modelos MA fueron retirados inmediatamente del mercado."  

-¿Y cuál era exactamente la explicación? -quiso saber MacFarlane.  

Donovan lo miró seriamente.  

-Es cierto que yo era un ser humano en peligro de muerte, Mac, pero para ese robot había algo más que pasaba por delante de eso, que pasaba por delante de mí, que pasaba por delante de la Primera Ley. No olvides que esos robots pertenecían a la serie MA, y que ese robot MA en particular había estado buscando escondites durante algún tiempo antes de desaparecer. Es como si estuviera esperando que algo especial y muy íntimo le ocurriera. Aparentemente, ese algo había ocurrido.

Donovan alzó reverentemente los ojos y su voz tembló.  

-Ese cachorro de las tormentas no era ningún cachorro de las tormentas. Lo llamamos Emma júnior cuando Emma Dos lo trajo consigo al volver. Emma Dos tenía que protegerlo de mi arma. ¿Qué es la Primera Ley, comparada con los sagrados lazos del amor materno?

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Issac Asimov no solo es el "creador" de las 3 leyes de la robótica, sino que desarrolló una amplia labor literaria en el terreno de la Ciencia Ficción. Y en ella también se adentró en el terreno de la naturaleza humana a través de las contradicciones y paradojas que sus 3 leyes podían plantear. 

El relato se titulaba originalmente "Primera Ley" y fue escrito en 1956.
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